Decenas de visitantes han captado la imagen del cristal de la pintura cubierto de tarta.

Los visitantes del Museo del Louvre han presenciado este domingo una escena muy poco común ante el cuadro más famoso y visitado del mundo, La Gioconda. La famosa pintura de Leonardo da Vinci, que se expone protegida tras un cristal, ha recibido un tartazo por parte de un hombre que se acercó hasta ella en silla de ruedas.

Por el momento, se desconoce la identidad del atacante ni sus intenciones, si bien el cuadro no resultó dañado. Las autoridades actuaron rápido y se llevaron al autor del ataque del lugar.

Tal y como han relatado algunos testigos que captaron en vídeo los momentos posteriores, se trataría de un hombre que iba en silla de ruedas y con peluca.

En los vídeos difundidos en redes sociales se ven los restos de la tarta en el cristal que protege el famoso cuadro, así como una silla de ruedas vacía frente a él.

Tras el ataque, el personal del Louvre se ha apresurado a limpiar la mampara y la repisa de madera sobre la que descansa, a varios metros del cordón que separa la obra de los visitantes.

Una historia de vandalismo y robo

Este ataque es uno más del historial de incidentes que acumula La Gioconda a sus espaldas. El anterior tuvo lugar en 2009, cuando una turista rusa le lanzó una taza de cerámica, que no logró romper la vitrina que la rodea. 

Décadas atrás, en 1974, otra mujer trató, sin éxito, de atacar el cuadro con pintura roja cuando esta se exponía en el Museo Nacional de Tokio.

En 1956, la obra de Da Vinci fue vandalizada en dos ocasiones: un hombre le lanzó ácido, mientras que otro arrojó una piedra contra la vitrina, que en este caso sí logró romper y provocó daños leves a la pintura. Desde entonces, el cristal que la protege es a prueba de balas.

Pero, sin duda, el caso más sonado fue el robo a manos del italiano Vincenzo Peruggia, extrabajador del museo, que en 1911 logró salir del Louvre con el cuadro escondido bajo su ropa. En un primer momento, artistas como Guillaume Apollinaire o Pablo Picasso fueron sospechosos de haber cometido el robo, si bien posteriormente se demostró que ambos eran inocentes. 

Más de dos años después, la archiconocida pintura aumentaría su leyenda al ser recuperada en Italia, donde Peruggia trataba de venderla al director de la Galería Uffizi de Florencia.

Fuente: 20minutos.es

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