Redacción BLes– Varios proyectiles fueron disparados el martes por la noche (hora local) contra la embajada de Estados Unidos en Bagdad, Irak. De esta forma, se rompió la tregua respetada desde hace un mes por los grupos locales proiraníes.

Según un comunicado del ejército, citado por VOA News, los cohetes fueron disparados desde el barrio al-Amin al-Thaniyah, al este de Bagdad.

De acuerdo a la agencia estadounidense, dos funcionarios de seguridad iraquíes informaron que los cohetes impactaron a 600 metros (2.000 pies) de la embajada de Estados Unidos y fueron interceptados por el sistema de defensa aérea C-RAM, instalado este año por Washington.

La sede diplomática estadounidense se encuentra situada en la Zona Verde, la más segura de la capital del país.

Todavía no se ha confirmado la cantidad de proyectiles, que serían entre cuatro y siete, y habrían matado al menos a un niño y herido a otros cinco civiles.

Los hallazgos iniciales indican que no hubo heridos ni daños materiales a la embajada de Estados Unidos.

Aún no hubo ninguna atribución de responsabilidad inmediata.

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Este ataque se produce el mismo día en que la Administración Trump anunció que iba a retirar a 500 de sus soldados que se encuentran en Irak. La intención de la Casa Blanca es dejar solo 2.500 militares para asesorar a sus socios iraquíes en la erradicación de lo que queda de la agrupación terrorista ISIS.

Después de decenas de ataques, las facciones proiraníes en Irak habían indicado en octubre que cesarían sus actividades contra la embajada estadounidense en Bagdad si Washington anunciaba la retirada de todas sus tropas antes de finales de año.

En efecto, el primer ministro de Irak, Mustafa al-Kadhimi, confirmó ese mismo mes el retiro de 2.500 soldados estadounidenses de su país

En la visita que al-Kadhimi realizó a Washington a finales de agosto, pactó con el presidente Donald Trump que los 5.200 soldados estadounidenses radicados en Irak serían retirados en un plazo de tres años.

Para el Pentágono, los casi 90 ataques que en el último año sufrieron la embajada estadounidense, bases iraquíes con soldados estadounidenses y convoyes logísticos locales que trabajan para el ejército estadounidense, son obra principalmente de las brigadas del Hezbolá, la facción iraquí proiraní más radical.

De hecho, grupos desconocidos, vinculados a movimientos proiraníes, reivindicaron varios de esos ataques.

La salida de las tropas estadounidenses de Irak forma parte del cumplimiento de las promesas hechas por el presidente estadounidense, Donald Trump, quien indicó que retirará a su país de los conflictos extranjeros iniciados por administraciones anteriores.

Es más, con el retiro de las tropas del país de Medio Oriente, que se suma a lo propio anunciado para Afganistán, el presidente Trump sigue limitando al máximo los encuentros bélicos en el extranjero.

Miguel Díaz – BLes.com