La prestigiosa empresa financiera internacional publicó un severo pronóstico para la economía argentina y aseguró que están dadas las condiciones para un estallido inflacionario mayúsculo. La crisis política podría precipitar una caída de la demanda de dinero y, con ello, un repudio generalizado al peso.

La llegada de Silvina Batakis al Ministerio de Economía desequilibró las débiles expectativas que aún existían para con el Gobierno, y desató un caos en el mercado cambiario y financiero. La firma internacional JP Morgan Chase reveló su último diagnóstico acerca de la economía argentina y aseveró que están dadas las condiciones necesarias para el estallido de una hiperinflación moderna.

Si bien no existe un único parámetro para determinar a partir de qué punto se tiene una hiperinflación propiamente dicha, durante el siglo XX existió una convención para entender por hiperinflación al aumento mensual de precios por encima del 50%. Pero en términos modernos esto podría flexibilizarse por parámetros menos exigentes.

Sea cual sea la medición que se utilice, JP Morgan no descartó un estallido hiperinflacionario y, de hecho, pronosticó un rebrote de la inflación a niveles más elevados a los que hoy se registran en la economía argentina. El principal motivo para esto es el desequilibrio en la macroeconomía: el sobrante monetario de pesos en circulación y el déficit fiscal insostenible.

Hasta hace pocos meses, los desequilibrios monetarios (e inflacionarios) de la economía argentina respondían a los desbarajustes en la oferta monetaria. Pero con la fuerte crisis política que se vive actualmente se corre el peligro de que la demanda de dinero reaccione contrayéndose violentamente, iniciando así un repudio generalizado de la moneda que antecede las hiperinflaciones.

Para evitar el colapso, el informe de la empresa financiera explicó que solo será posible mediante un programa de estabilización integral, pero el Gobierno actual no es capaz de llevarlo a cabo.

“Requerían un programa de estabilización, aunque la falta de voluntad política hizo que tal enfoque fuera extremadamente improbable. El camino a seguir parece inestable a medida que nos acercamos al año electoral, que hace que cualquier ajuste ortodoxo sea políticamente costoso y, por lo tanto, inviable. Por otro lado, cualquier estrategia expansiva solo aceleraría la inflación”, explicó JP Morgan.

La llegada de Batakis representa una victoria para la izquierda más extremista en la pulseada interna del oficialismo, haciendo difícil prever un plan de estabilización en estas condiciones. Pero aún eliminados los dogmas ideológicos, el Gobierno carece de credibilidad para llevar a cabo un ajuste de precios relativos, un shock sobre la inflación y un ajuste del déficit.

Por lo tanto, si el Gobierno se propusiera intentar un programa de estabilización sin credibilidad podría derivar en un esquema similar al que hubo en Argentina en 1975 con el famoso “Rodrigazo”.

Fuente: La Derecha Diario

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