“Si me ves, llora”. Es la lúgubre inscripción excavada en las conocidas como ‘piedras del hambre’ de Alemania, que el bajo nivel de los ríos en el país ha dejado al descubierto este verano y que han servido para alertar a los ciudadanos del peligro de la escasez de agua. La fuerte sequía que castiga el continente ha hecho aflorar estas rocas y sus centenarias advertencias, relacionadas en el pasado con sufrimiento y problemas de abastecimiento.

Estas inscripciones, presentes en piedras en distintos ríos alemanes -como el Elba o el Rin-, pueden contemplarse de nuevo en algunas ciudades alemanas y que forman parte de una tradición que se remonta hasta el siglo XV, cuando la sequía traía consigo terribles hambrunas.

La sequía actual en Alemania, que ha llevado el nivel de los ríos a mínimos históricos, ha permitido encontrar docenas de estas piedras del hambre en Sajonia, según el diario Sachsische Zeitung. En el siglo XIX muchos viajeros, en momentos de sequía, registraron la presencia de las piedras del hambre y escribieron sobre ellas.

En el Elba, la inscripción más antigua data de 1417. No obstante, una de las más sombrías es la que contiene la advertencia “Si me ves, llora”, relacionada con el hecho de que la sequía provocase malas cosechas, lo que podía desembocar en hambrunas.

Una amenaza económica y medioambiental

Actualmente, el problema no es tanto la amenaza para la agricultura, sino las complicaciones que el bajo nivel de los ríos supone para el transporte fluvial. Este descenso supone una amenaza para las cadenas de suministro, según la Confederación de la Industria Alemana (BDI), y puede afectar toda la actividad económica.

Además, la sequía, el bajo nivel de los ríos y el aumento de la temperatura del agua componen un peligroso combo para el medioambiente y una amenaza ecológica, pues crean, según los expertos, una combinación tóxica para los peces y para otros animales.

“Hay poca agua en el Rin debido a la sequía. Además, tenemos altas temperaturas en el agua y la combinación de los dos factores es algo tóxico para los habitantes del Rin“, ha explicado el experto en asuntos climáticos Karsten Brandt a la revista Der Spiegel“.

No se trata de una situación inesperada, de acuerdo con Brandt. Lo que está ocurriendo es que lo que vienen anunciando los modelos sobre el cambio climático desde hace años, aunque durante un tiempo se haya tenido la esperanza de que Alemania y Europa Central se vieran menos afectadas por la crisis.

Fuente: 20minutos.es

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