Redacción BLes – En los últimos doce años, el estado alemán ha multiplicado por dos las prestaciones sociales a extranjeros, mientras ha reducido en un tercio las ayudas a las familias alemanas, informó el Neue Osnabrücker Zeitung.

Las cifras se dieron a conocer tras la petición parlamentaria del partido conservador ‘Alternativa para Alemania’ (AfD, por sus siglas en alemán) que exigió hacer públicas las ayudas económicas que viene brindando el programa Hartz IV para los desempleados de larga duración, desde su lanzamiento en 2005.

De este modo, se publicó que en 2007, Alemania pagó unos 7300 millones de dólares a extranjeros, que se duplicaron convirtiéndose en 2019 en 14 135 millones.

Por el contrario, se recortó la ayuda social en unos 8600 millones de dólares a los hogares alemanes en el mismo período de tiempo, pasando de destinarse unos 33 600 millones de dólares en 2007, a los 25 000 millones de dólares de 2019.

Carga financiera

“El aumento dramático en los gastos del Hartz IV para los extranjeros muestra que el gobierno ha subestimado por completo el costo y la carga financiera que la inmigración representa en los programas sociales”, alertó el parlamentario del AfD, René Springer, de acuerdo a DW.

En ese contexto, cabe destacar que hace dos años se informó que el gobierno alemán también transfirió a cuentas bancarias de extranjeros unos 384 millones de dólares en concepto de prestaciones por hijos (Kindergeld), multiplicando por diez la cifra inicial de las ayudas en tan solo una década.

Se informó que un total de 214 499 niños extranjeros que no residían en Alemania recibieron la ayuda en 2017. El diputado conservador Springer dijo en aquel entonces que “no se podía explicar al contribuyente alemán por qué, por ejemplo, se transfiere dinero cada mes para un niño búlgaro que vive en Bulgaria”.

El exministro de Finanzas Wolfgang Schäuble, por su parte, también intentó cambiar la ley para que los niños en el extranjero comenzaran a recibir beneficios en función de lo establecido en sus países de origen, pero la Comisión de la Unión Europea rechazó la propuesta, según Die Zeit.

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