Ahora quedan tres centrales operativas que se cerrarán este año. Alemania deja de ser así un país nuclear, justo cuando Europa atraviesa una crisis energética por la suba del precio del gas.

En menos de un año Alemania se convertirá en un país sin energía atómica. Las centrales térmicas de Brockdorf, Emsland y Gröhnde, en el norte de Alemania, dejaron de funcionar el último día de 2021, en tanto en 2022 correrán la misma suerte las de Neckarshaim 2, Isar 2 y Gundremingen C,  ubicadas en el sur de ese país.

Lo notable es que esto sucede en un contexto donde los precios de la energía nivel mundial están por las nubes y los países vecinos de Alemania están construyendo nuevos reactores nucleares.

El apagón atómico alemán es consecuencia del aumento de la protesta antinuclear marcada por la catástrofe de Chernobil en 1986. La movida verde desembocó en la ley del 2001 donde se estipuló que toda central debía desconectarse después de 32 años de funcionamiento. En ese momento la energía atómica representaba un 30% de la matriz energética en Alemania. El carbón representaba el 52% y las energías renovables apenas un 8%.

A partir del cierre de estas centrales térmicas, se agudizan las preocupaciones sobre el abastecimiento energético y el proceso de descarbonización. Alemania es el país que más paga por la electricidad en Europa, lo que explica una inflación acumulada de mas del 4% en el último año, cifra inusualmente alta para ese país. La mitad de la tarifa de energía esta compuesta por impuestos y recargos, parte de los cuales están destinados a sufragar la transición energética hacia energías renovables.

Además, la decisión tiene impacto geopolítico: agudiza la dependencia de la poderosa industria alemana del gas ruso, justo cuando la tensión de la Unión Europea con esa potencia por Ucrania está al límite.

Sobre el consenso de la medida, tres cuartas partes de los alemanes quieren que su gobierno tome medidas más duras contra la subida de precios y el 31 por ciento, casi un tercio, afirma que apoyaría el mantenimiento de la energía atómica si sirve para estabilizar los precios de la electricidad, según una encuesta del servicio de comparación de precios Verivox. Representa un aumento del 11 por ciento en el apoyo a la energía nuclear desde 2018.

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