Los radicales islámicos talibanes reclaman como botín de guerra en las zonas conquistadas de Afganistán mujeres de entre 15 y 45 años para usar como esclavas sexuales. Ya controlan casi el 90% del país, pero son en su mayoría zonas agrarias o no urbanizadas con mayoría de hombres.

El grupo terrorista islámico talibán avanza en su plan de vencer al gobierno central afgano y fusionar el Estado y el gobierno para establecer un Estado ultra-musulmán en pleno Asia Central. Ahora, comienzan la islamización radical convirtiendo en esclavas sexuales a las mujeres de entre 15 y 45 años de las zonas capturadas.

Inclusive, los talibanes ya empezaron a imponer sus leyes islámicas medievales a los predicadores musulmanes, tanto Imanes como Mullahs:

“Todos los imanes y mullahs en las zonas capturadas deben proveernos a los talibanes una lista de mujeres de más de 15 años y viudas de menos de 45 para que se casen a los luchadores talibanes”

En la visión islámica acorde a la Ley Shariah, los “jihadis”, que son los guerreros que luchan en la jihad (guerra santa), necesitan reproducirse para crear más y más guerreros islámicos. Por esto, la decisión de los altos cargos talibanes.

Inclusive, múltiples veces se ha encontrado casos de talibanes que secuestran a mujeres uzbekas, tayikas, jázaras o de otras etnias minoritarias para ser tomadas como esclavas sexuales o incluso comerciarlas como objetos de trata a clientes millonarios dentro o fuera de Afganistán.

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Otro importante problema para estas desafortunadas mujeres abducidas por los radicales islámicos es que muchas veces tienen que ir de hombre en hombre, ya que al sus esposos no-elegidos ser combatientes islámicos, muchas veces mueren al poco tiempo de casarse, y son forzadas a casarse a otro talibán, en un ciclo que usualmente se repite muchas veces.

En la actualidad los talibanes ya aplican una multitud de medidas machistas que, para los estándares de libertad y calidad de vida occidentales, son extremadamente alocadas y por las que ninguna feminista reclama, como la prohibición del trabajo fuera de casa, prohibición de que se atiendan con doctores masculinos, prohibición de que salgan del hogar sin su “supervisor” (esposo o familiar masculino) o prohibición de mostrar los tobillos en público, lo que conllevaría a una pena de latigazos en la fe islámica radical.

Fuente: Derechadiario.com.ar

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