Redacción BLes– Alrededor de 3.000 trabajadores sanitarios de hospitales, residencias y centros de salud de toda Francia han sido suspendidos sin sueldo tras negarse a vacunarse contra el COVID-19, según informó el gobierno francés el jueves 16 de septiembre.

Las suspensiones se produjeron después de que el gobierno alcanzara su plazo, exigiendo a sus trabajadores de atención sanitaria y social de primera línea que se vacunaran al menos una vez antes del miércoles.

Anteriormente, a mediados de julio, el presidente Emmanuel Macron impuso la exigencia de un pase sanitario para quienes quisieran ir a cualquier lugar, desde restaurantes hasta gimnasios y museos, e hizo obligatoria la vacuna para los trabajadores sanitarios, según Reuters.

La decisión provocó que miles de manifestantes salieran a las calles de París para oponerse a la obligatoriedad de la vacuna y del pasaporte sanitario.

Tras la entrada en vigor del mandato de vacunación el miércoles, todavía había 3.000 trabajadores sanitarios que se negaban a cumplir con la vacunación obligatoria de COVID-19 entre los 2,7 millones de trabajadores de hospitales y residencias del país.

En un hospital de Niza, la ciudad del sur de Francia, se ha informado de la suspensión de casi 450 trabajadores sanitarios de un total de 7.500.

A pesar de las suspensiones, el gobierno francés se encogió de hombros ante el impacto. El ministro de Sanidad, Olivier Veran, declaró a la radio francesa RTL que “no ha sido un caos, ni mucho menos”.

Veran añadió que, aunque algunos trabajadores han dimitido, “la mayoría de las suspensiones son sólo temporales… muchos han decidido vacunarse al ver que el mandato de vacunación es una realidad”.

Pero los sindicatos han advertido de las posibles repercusiones de las suspensiones. Reuters citó a Emmanuel Chignon, director de una residencia de ancianos en Burdeos, diciendo que les resultaba difícil contratar personal en el sector, y que sólo unas pocas ausencias en un equipo son suficientes para desencadenar una crisis.

“Si no podemos sustituir a los cuidadores que se van, el trabajo recaerá en los demás, y me temo que se producirá un círculo no virtuoso, con cansancio, agotamiento y aumento del absentismo”, dijo.

Dan Knight – BLes.com

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