En 1998, mientras trotaba con sus perros en la ladera de Altadena, California, Azita Milanian encontró algo que nunca había anticipado.

Uno de sus perros comenzó a escarvar la tierra. Retiró la tierra y encontró dos diminutos pies humanos que sobresalían de una tumba poco profunda.

Los pies pertenecían a un niño. Su cordón umbilical todavía estaba conectado. Cuando ella quitó la suciedad de la nariz y la boca del bebé, Milania le rogó que no muriera.

“Me agarró la muñeca y dejó de llorar”, dijo Milanian al LA Times en 1998.

Ella llamó a primeros auxilios quienes llevaron al niño al Huntington Memorial Hospital donde lo cuidaron hasta que recuperó la salud. El bebé fue adoptado poco después de su recuperación y se le dio el nombre de Matthew Whitaker.

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Debido a sus acciones rápidas, Milanian salvó la vida de este niño. Ella ha pensado en él a menudo durante las últimas dos décadas, preguntándose qué fue de él. Lo que más la ha atormentado son los recuerdos de cómo lo encontró.

“Estaba esperando que él me encontrara, de la misma manera en que nos encontramos ese día”, dijo ella.

A pesar de sus esfuerzos por localizarlo, ella no había tenido éxito. No fue hasta años más tarde, cuando un productor de “On Air with Ryan Seacrest”, un programa de radio, hizo un arduo trabajo y localizó a Matthew y lo reunió con Milanian veinte años después de su rescate.

Milanian fue con él al lugar donde fue rescatado y Whitaker expresó: “Esto podría haber sido mi tumba”. 

Y ella le respondió suavemente: “Afortunadamente no fue así y tienes una vida por delante“.

Fue un momento abrumador para este joven. 

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Categorías: Historias

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