Cuando a mediados de marzo estallaron las noticias de las devastadoras inundaciones en el medio oeste de Estados Unidos, muchos agricultores que se encontraban fuera de las zonas inundadas se vieron obligados a tomar medidas cuando vieron el rastro de los daños que quedaron atrás.

Comenzando con un post en Facebook el 16 de marzo de los residentes de Knox City, Nebraska, y de una familia que perdió su casa y los edificios de su granja, los agricultores han donado y transportado fardos de heno y otros artículos domésticos a varias partes del estado afectadas por las inundaciones.

El 16 de marzo, después de recibir una llamada de su hija para donar el heno de su familia, Curt Zimmerer reunió el apoyo de otros agricultores, y poco después, más de 21 personas de la localidad se comprometieron a donar su heno, según The Fence Post.

El 22 de marzo, los agricultores James Garnaut, de Ely, Iowa, y Robert Broulik, de Mount Vernon, dirigieron un pelotón formado por seis agricultores y sus camiones, y transportaron 75 fardos de heno desde el este de Iowa hasta Colombus, Nebraska.

Los agricultores comprendieron las dificultades a las que se enfrentaban sus compatriotas y la necesidad de que el heno se entregara al ganado abandonado.

“Dijimos: Deberíamos llevarles heno a los muchachos de Nebraska”, dijo Broulik.

Según Steve Wellman, director del Departamento de Agricultura de Nebraska, los alimentos como el heno para el ganado siguen siendo la mayor necesidad para las víctimas de las inundaciones en la zona, informó Wayne Daily News.

Las imágenes de las inundaciones de Nebraska y su impacto se podían observar desde el espacio. Estas imágenes conmovieron profundamente a los agricultores.

Las entregas de heno han continuado llegando a Nebraska, como las de Derek Jilek y Chris Kubal junto con otros camioneros, que entregaron 200 toneladas de heno en nueve cargas desde Dakota del Norte a Fullerton, Nebraska. La entrega tuvo lugar el 30 de marzo, informó la KSFY.

Después de que se corrió la voz de la nobleza de los camioneros, los lugareños salieron a las calles mientras los hombres eran escoltados por la policía a través de las calles de Yankton.

“Algunas personas tenían carteles que decían gracias y que Dios los bendiga. Para cuando llegamos a Yankton había unas 1.000 personas en las calles”.

Jilek dijo que realmente le llenó el corazón ver el agradecimiento que él y otros recibieron por ayudar a las víctimas de la inundación.

Es en tiempos de crisis cuando se puede sacar lo mejor de la gente, y estos agricultores lo han demostrado a través de sus actos nobles.

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Categorías: Historias

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