Baltic Pipe, un proyecto de 2.100 millones de euros que une Polonia con los yacimientos de gas de Noruega, sacudirá los mercados de energía en Europa central.

Polonia está en plena construcción de un gasoducto propio, que le permitirá no necesitar más los suministros de gas de Rusia entregados por el Kremlin a través del gasoducto Yamal. A partir de octubre del corriente año, se espera iniciar el suministro de gas del Mar del Norte a través del nuevo Baltic Pipe.

El contrato de Yamal por gas natural, firmado en septiembre de 1996 entre la compañía de gas polaca PGNiG y el gigante energético ruso Gazprom, expira el 31 de diciembre del 2022 y el gobierno del derechista Mateusz Morawiecki ya anunció que no será renovado, ya que se importará gas directamente de Noruega a partir del primero de octubre, logrando la independiencia de los caprichos del Kremlin.

Esto permite crear una nueva ruta de suministro de gas natural desde Noruega a los mercados danés y polaco, pero incluso podrá extenderse la red y abastecer a otros países vecinos, dándole una posición privilegiada a Polonia mientras Europa atraviesa una severa crisis energética.

El país de Europa del Este ha dado un gran paso hacia la diversificación de sus necesidades energéticas independizándose del suministro de gas ruso. El proyecto estratégico de infraestructura entre Polonia y Dinamarca, recorrerá el lecho marino del Báltico y tendrá una capacidad de unos 10.000 millones de metros cúbicos al año, aproximadamente el equivalente a la cantidad de gas que Polonia importa actualmente de Rusia.

En el siguiente mapa se puede observar el recorrido que hará el Baltic Pipe (en rojo), conectando a Dinamarca y a Polonia directamente al gasoducto EUROPIPIE II de Noruega, productora del combustible. El gasoducto polaco-danés tendrá interconexiones para abastecer a Lituania, Eslovaquia, y a la República Checa.

En el mapa, también se ve el Nord Stream 2 (en azul), que Rusia está construyendo para asegurar su monopolio en esa zona, que abastecería de gas a Alemania y a toda Europa, pero éste tendrá competencia con la construcción del Baltic Pipe de Polonia.

Por su parte, Noruega tiene el objetivo de expandir su producción de gas en los próximos años, y la conexión del Baltic Pipe le permitirá tener una demanda asegurada.

Tomasz Stępień, director ejecutivo de Gaz-System —el transportador de gas estatal de Polonia—, ha dicho que aún quedan por delante algunas pruebas técnicas, teniendo alrededor de un año para realizarlas. De modo de poder iniciar la transferencia comercial de gas proveniente de Noruega a Polonia el 1ro de octubre de 2022, tres meses antes de que expire el contrato a largo plazo de Polonia para el suministro de gas ruso.

El gobierno de Varsovia ha dicho repetidamente que no renovará ese contrato con el gobierno de Vladimir Putin, con la intención de reemplazar los suministros rusos con volúmenes a través de Baltic Pipe y, además, con sus terminales de importación de GNL.

El proyecto ha recibido un importante respaldo de la Unión Europea, ya que considera “de interés común” y “esencial para la integración de las redes energéticas europeas”.

Asimismo, el viceministro de Bienes del Estado, Maciej Małecki, ha dicho en una entrevista con Polskie Radio 24 que Rusia es la responsable de los altos precios del gas, los cuales redujeron los suministros a Europa para chantajearla y obligarla a certificar más rápido el gasoducto Nord Stream 2.

La puesta en marcha de éste último se interpreta como una acción política: el gasoducto pasa por alto Polonia y Ucrania y entregará gas directamente a los consumidores de Occidente. Luego de la certificación del Nord Stream 2, Gazprom suministraría más de la mitad del gas a Europa

Malecki también admitió la dificultad en cuanto a estimar el costo del gas importado de Noruega a través del Baltic Pipe, pero asegura que su apertura reducirá los precios, por ejemplo, debido a que se entregarán cantidades adicionales de gas a Europa, y añadió “Baltic Pipe es otra ventana al mundo y la liberación de Polonia y Europa. Cuantos más gasoductos provengan de direcciones distintas a Rusia, mejor no solo para la seguridad energética, sino también para el mercado del gas, como resultado del aumento del suministro”.

Esta modificación en la política energética polaca no significa un golpe geoestratégico a Rusia solamente, sino que también debilita a Alexander Lukashenko, ya que gran parte del gasoducto Yamal pasa por Bielorrusia, cuyo polémico mandatario amenazó con interrumpir el suministro de gas si la Unión Europea imponía nuevas sanciones a su país.

La parte de alta mar que se instalará en el fondo del Mar Báltico cruzará las zonas marinas de tres estados: Dinamarca, Polonia y Suecia. El gasoducto constará de tramos de tubería interconectados de 12,2 m de longitud cada uno, los cuales se colocarán en el lecho marino o se enterrarán.

La salida del oleoducto del mar a tierra se realizará mediante perforaciones bajo el fondo marino, la playa y las dunas. Se utilizará el método de microtúneles, lo que significa que el gasoducto irá bajo tierra en una carcasa de hormigón. Gracias a la aplicación de tal método, la orilla del mar, así como el cinturón de dunas, quedarán intactos, y la implementación del proyecto no causará ninguna restricción en el uso de la playa.

El trabajo en este gasoducto se detuvo en junio de 2021 después de que la junta de apelaciones ambientales y alimentarias de Dinamarca revocara un permiso de construcción por preocupaciones sobre el impacto en las especies protegidas de murciélagos y ratones. El retraso causado por los ecologistas provocó un aumento de los costes de 80 millones de euros.

En 2019, la Unión Europea aprobó una subvención de apoyo de 215 millones de euros para Baltic Pipe, un proyecto conjunto entre la polaca Gaz-System y su contrapar

La independencia energética es fundamental para la geopolítica de cualquier país, más aún en una época en que este tipo de disputas parecen dominar las preocupaciones de la sociedad.

Históricamente, los países poseedores de hidrocarburos han utilizado esta ventaja para presionar a los países consumidores. Aquellas naciones que buscan ser cada vez más soberanas protegiendo el interés nacional, encontrarán las alternativas necesarias para alcanzar un destino de grandeza. Polonia ha demostrado en casi todo el siglo XXI ir en esa dirección.

El país del Este debería ser tomado como ejemplo para todas aquellas naciones que todavía se dejan aplastar por el avance de las potencias que quieren el status quo del poder internacional. La verdadera rebeldía está en ser soberano y en defender un lugar propio ante el mundo.

Candela Sol Silva – Derechadiario.com.ar

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