Los políticos de la izquierda están impulsando un radical “Green New Deal“, que dicen que es necesario para salvar el medio ambiente. No salvaría el medio ambiente, aunque sí dañaría seriamente la economía estadounidense.

La sorprendente verdad es que salvar el medio ambiente y mejorar la economía no están en disputa. De hecho, una nueva investigación de The Heritage Foundation -que utiliza datos del Centro de Derecho y Política Ambientales de Yale- muestra que la libertad económica y la protección del medio ambiente tienden a ir de la mano.

En los países donde las personas son más libres económicamente, el ambiente es generalmente más limpio, como se ve en el cuadro a continuación.

Esto se opone al Green New Deal, que apunta a “movilizar todos los aspectos de la sociedad estadounidense en una escala no vista desde la Segunda Guerra Mundial”, lo que se traduce en menos libertad económica y más control gubernamental.

Aún más sorprendente, sin embargo, es la fuerte correlación que existe entre los derechos de propiedad privada y la protección del medio ambiente. Es probable que los países que protegen los derechos de propiedad privada también tengan entornos más limpios, como lo ilustra la siguiente tabla.

Además, tres de los 15 principales líderes en derechos de propiedad en el Índice de Libertad Económica de 2019 (Suiza, Suecia e Irlanda) también lideran el Índice de Desempeño Ambiental, y los tres tienen mayor conservación de recursos, mejor calidad del aire, mayor diversidad biológica y hábitats naturales más prístinos.

Esta información puede ser una sorpresa para algunos. ¿Qué explica esta alta correlación entre los derechos de propiedad y la administración ambiental?

Dos cosas.

Primero, un sistema legal que protege la propiedad privada ofrece mayores incentivos para que las personas mantengan o conviertan su propiedad personal en su uso de mayor valor, no solo en el presente, sino también en el futuro. En pocas palabras, una empresa rentable debe ser una empresa sostenible.

Y en segundo lugar, un sistema que protege los derechos de propiedad privada naturalmente responsabiliza a las personas por la forma en que utilizan sus recursos y administran sus activos. Los propietarios tienen un interés personal en mantener la calidad de su propiedad ambiental, ya que su propia riqueza está ligada a ella. Ese no es el caso de las tierras públicas, donde nadie tiene una participación única en el mantenimiento de la tierra.

Los bosques son un buen ejemplo. Cuando los derechos de propiedad son débiles o inexistentes, las compañías no podrán contar con la propiedad legal de los años en el futuro, por lo que pueden optar por obtener ganancias a corto plazo y barrer el terreno, lo que inevitablemente arruina el medio ambiente.

En cambio, con fuertes protecciones a los derechos de propiedad, los propietarios tienen menos probabilidades de deforestar la tierra porque tienen que considerar sus medios de beneficio a largo plazo, no solo el corto plazo. Al optar por el largo plazo, protegerán la tierra para que las generaciones futuras la disfruten.

Muchos políticos desean salvar el medio ambiente y muchos tienen buenas intenciones. Pero la investigación más actualizada muestra que la clave para la gestión ambiental no está en un mayor control gubernamental, sino en una mayor libertad económica y protección de los derechos de propiedad.

Resulta que una mayor libertad no solo es algo bueno para el florecimiento humano, sino también para el medio ambiente.

A través de Daily Signal.

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Categorías: Finanzas