“El gran ganador (del desplume de este lunes) es el consumidor final…la gasolina va a bajar”, pronosticó César Mata-García, uno de los expertos petroleros consultado por la VOA.

El indicador del petróleo West Texas Index, clave en las operaciones de la industria de Estados Unidos y el hemisferio occidental, cayó por primera vez en la historia por debajo de cero en el mercado de este lunes.

El WTI, punto de referencia del petróleo estadounidense, se desplomó 305,97% en comparación con el mercado del viernes, hasta llegar a menos 36,63 dólares.

Analistas explican que la caída es tan abismal que los productores de petróleo están, en la víspera del cierre de los contratos a futuro, pagando a sus clientes para que retiren el crudo de sus manos el mes próximo.

José Toro Hardy, economista y exdirectivo de la empresa estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA), califica el descalabro del precio del crudo West Texas Index, WTI, como “realmente excepcional”, inédito.

“Los precios caen porque mañana (martes) vencen los contratos petroleros a futuro. Los productores pagan porque se lleven los contratos (de crudo), en vez de venderlos. Nunca se había producido una caída tan brusca”, indica Toro Hardy en entrevista con la Voz de América.

Normalmente, las negociaciones de contratos a futuro, en este caso del próximo mes de mayo, son rutinarias, pero el mercado de este lunes reflejó cuán difícil se hizo a los vendedores de crudo buscar compradores capaces de recibir y almacenar tanto petróleo durante los efectos económicos globales del virus del PCCh (Partido Comunista Chino).

Para junio, el precio del WIT se mantiene en niveles de USD 25 por barril.

Los índices en la bolsa de dinero estadounidense sintieron una fuerte caída el lunes con el bajo precio del petróleo, lo que ha reflejado la fuerte crisis mundial debido a la pandemia del virus del PCCh.

Toro Hardy precisa que el mercado está experimentando una coyuntura extrema de backwardation, como se conoce en la industria al momento en que los precios de los futuros financieros tienen un precio menor que el actual.

Explica que la caída del consumo de gasolina en decenas de miles de aviones, barcos y automóviles por la contracción económica derivada del nuevo virus del PCCh ha simbolizado un tobogán por donde se desliza el precio del petróleo.

Describe que los excedentes de oferta son “muy grandes” y el costo de almacenamiento de ese superávit de crudo es particularmente costoso. Subraya que, incluso, los productores están almacenando su producción en tanqueros en altamar.

Advierte que las economías cuyo Producto Interno Bruto depende significativamente de la actividad petrolera, como Brasil, México o Colombia, se verán “muy afectadas” en el corto plazo.

Venezuela, estima, se verá muy perjudicada por este contexto, a pesar de que su producción ha caído a aproximadamente 660.000 barriles al día.

Dice que es prácticamente impredecible pronosticar cuándo se resolverá la caída “fenomenal” del crudo, pues, remarca, su comportamiento está ligado al de la recesión económica que se ha derivado del nuevo virus del PCCh en todo el mundo.

“Si de alguna manera el contagio se mitiga, puede haber una esperanza y los precios empezarían a reactivarse en la misma medida en que se reactive la economía”, augura.

Otros tipos de crudo, que no tienen un tiempo límite con tanta antelación de los contratos a futuro, no han caído con la brusquedad con que lo hizo el WTI. El Brent, por ejemplo, registró una pérdida de 7,59 por ciento y cayó a 25,95 dólares por barril.

Los precios del WTI y del crudo Brent habían registrado caídas significativas entre marzo y abril, cuando la contracción económica por la pandemia tensó las negociaciones entre Arabia Saudita y Rusia sobre un eventual recorte de producción.

La Organización de Países Exportadores de Petróleo, OPEP, y naciones no miembros, como Rusia y México, pactaron la semana pasada un acuerdo histórico de reducción de 9,7 millones de barriles al día entre mayo y junio.

El consumidor final

César Mata-García, abogado y experto en políticas petroleras, analiza que la inestabilidad del mercado petrolero atiza la crisis de cara al futuro.

“El punto de partida de la industria está en la estabilidad del mercado. No podemos hablar sobre escenarios futuros, sino sobre su inestabilidad. Tenemos variación de precios, recesión mundial, efectos colaterales de la pandemia. ¿Quién va a hacer inversiones y transacciones con una fluctuación tan agresiva?”, se pregunta.

El precio del crudo, puntualiza, no depende exclusivamente de la oferta y la demanda. Cree que hacer proyecciones a futuro en medio de semejante escenario es prematuro.

Mata-García opina, sin embargo, que un escenario factible para los países productores del petróleo es paralizar aún más sus industrias de hidrocarburos.

Considera que el impacto en Latinoamérica de lo ocurrido este lunes en el mercado petrolero mundial dependerá en buena parte de la fortaleza económica y la salud de los fondos macroeconómicos de cada país.

Estima, por ello, que países como Chile, Brasil, Colombia o Perú pudieran surfear mejor la ola de la recesión económica que otras naciones que experimentan indicadores comprometedores a lo interno, como Venezuela, México y Argentina.

Pronostica que el Estado venezolano tendrá aun mayores complicaciones para financiar su gasto público.

Fuente: Voz de América.

Le puede interesar: Michael Pompeo denuncia campaña de desinformación del Partido Comunista Chino