El difunto Harrison Hooks amaba el fútbol de Georgia, en Estados Unidos, más que cualquier otra cosa en la vida.

Ahora Hooks y sus queridos Bulldogs están conectados para siempre.

La semana pasada, la familia Hooks se reunió en la tumba de Harrison en Thomasville, Georgia, a 386 km al sur de Athens. El niño de 8 años murió en un accidente de ATV (Carrito todo terrero) en enero pasado.

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“Queríamos contar una historia en su monumento”, dijo el padre de Harrison, Bill Hooks, al medio local DawgNation.

“Entras en un cementerio y puedes ver los nombres de las personas, como cuándo vivieron y cuándo murieron. Pero tú no sabes nada de ellos. Para nuestra familia, especialmente para Harrison, se trata de la fe, la familia y el fútbol de Georgia”.

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“Si Harrison estuviera aquí, pensaría que (el monumento) es lo más grande del mundo”.

La lápida tiene la “G” de Georgia con una cruz sobre ella, junto con un versículo bíblico (Filipenses 4:13) debajo. La losa fue cuidadosamente diseñada y grabada para asemejarse a un campo de fútbol completo, y tiene una mascota bulldog con una cruz en el centro del campo.

A la madre de Harrison, Deren, se le ocurrió la idea. Fue un proceso largo para construir la losa personalizada, la cual tomó alrededor de siete meses para completarse, y requirió un esfuerzo coordinado entre escultores ubicados tanto en el sur como en el norte de Georgia.

Los Hooks y sus dos hijos (de 6 y 3 años) quedaron realmente impresionados cuando vieron el producto terminado.

“Es increíble, realmente muestra quién era Harrison”, dijo Bill.

“Harrison amaba a Dios. Tenemos fe en eso. Amaba a la familia. Los nombres de las familias están todos en la parte posterior (del monumento). Y luego nos encanta el fútbol de Georgia.

“Ver el campo de fútbol frente a él…. puedo verlo mirando hacia abajo y sonriendo”.

El fútbol de Georgia hizo sonreír mucho al chico. Los Hooks son poseedores de bonos para la temporada, y Bill supo instantáneamente cuando llevó a Harrison a su primer juego de los Bulldogs que ellos estaban en su corazón.

“No podía apartar los ojos del campo”, recordó Bill riendo. “No me dejó abandonar nuestros asientos hasta que todos los jugadores abandonaron el campo.

“A los siete años, nos informó que iba a Georgia a jugar al fútbol y que sabía quién sería su compañero de cuarto (su mejor amigo en la escuela primaria). Veía las repeticiones de los partidos de Georgia durante la semana en su iPad. Sabía el número de la camiseta de todos. Simplemente amaba a Georgia”.

De vuelta a la recién erigida lápida con el tema de los Bulldogs: La familia Hooks también ha escuchado al entrenador de fútbol de la UGA, Kirby Smart, quien llamó la atención de muchos el pasado mes de enero sobre la tragedia enviando un mensaje por Twitter solicitando a los aficionados de Georgia que se pusieran los colores rojo y negro después del accidente para honrar la memoria de Harrison.

Tienen un amigo común en la hermana del ex asistente de los Bulldogs, Mike Bobo.

“Ella le envió a Kirby una foto del monumento, y él le respondió diciendo que esperaba que nosotros como familia pudiéramos superarlo”.

¿Y cómo está la familia en estos días? “Lo estamos haciendo bien. Nuestros otros dos hijos nos han hecho avanzar mucho”.

“Hemos recibido mucho consuelo de Dios, de nuestra familia, de nuestra iglesia y de todos nuestros amigos. Todavía duele, y todavía estamos tristes”.

“Tenemos la esperanza de que Harrison está en el cielo. Esperamos volver a verle algún día. Así que eso es lo que nos mantiene en marcha”.

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