Redacción BLes – Tanto la literatura como la industria cinematográfica nos han deleitado desde siempre con innumerables historias de apariciones fantasmales en barcos.

Pero, ¿qué te parece si hoy te relatamos en una auténtica historia de fantasmas, con evidencias fotográficas legítimas?

El escenario de esta historia verdadera es el “SS Watertown”, en el año 1924.

Cuando el barco petrolero realizaba su recorrido normal por el Océano Pacífico, desde San Pedro, CA hasta el Canal de Panamá, ocurrió una tragedia:

Dos miembros de la tripulación, James Courtney y Michael Meehan, murieron durante una limpieza de la cisterna debido a los fuertes vapores que allí emanaban.

Cuando los cuerpos fueron encontrados por sus compañeros ya era demasiado tarde.

Ese jueves 4 de diciembre, frente a las costas mexicanas, se realizó el funeral marinero.

En medio de un sobrecogedor silencio, solo roto por el rumor constante de las olas, los dos cuerpos fueron lanzados al mar para su eterno descanso.

Sin embargo, unos días después, un espantado marinero comunicó que en el agua, a unos tres metros del casco, se podía observar algo parecido a dos rostros que no se separaban.

Su aviso desencadenó las risas de los incrédulos compañeros, quienes se burlaron de él.

Hasta que otro marinero se asomó a la borda y también fue testigo del fenómeno.

Posteriormente, toda la tripulación al completo observaba con estupor dos caras perfectamente definidas en el vaivén de las olas.

Solo que no eran rostros desconocidos, sino que eran, indudablemente, las facciones de sus compañeros fallecidos.

Con el correr de los días, esta situación se repitió en varias ocasiones, por lo que decidieron tomar fotografías con la esperanza de captar alguna imagen con la que probar estas apariciones.

Y la ocasión, por fin se presentó.

Cuando los rostros volvieron a aparecer, les tomaron un total de seis fotos con una llamativa cámara de fuelle.

No veían el momento de llegar a tierra para revelar el carrete.

Pero cuando tuvieron en sus manos las fotografías, advirtieron que en cinco de ellas, los rostros habían desaparecido.

Solo en una fotografía, las apariciones quedaron registradas con absoluta claridad. Todos los que les habían conocido, reconocieron a James y Michael flotando en el oleaje.

Hasta la fecha, no se ha encontrado ningún tipo de montaje en esta fotografía. Aunque misteriosa, es muy fácil encontrarla en la red.

Sin embargo, para extrañeza de todos los investigadores e internautas, es imposible encontrar el barco en el que fueron tomadas.

No existen registros del “S. S Watertown”, por lo cual, se ha convertido en un verdadero enigma, tan misterioso como el espectro de los marineros que yacen y, a veces, flotan en el mar.

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