Si no tienes nada bueno que decir, mejor calla. Este dicho tan real como sorprendente.

Como seres racionales y pensantes que somos, emitimos muchas palabras por minutos: opinamos, debatimos, reproducimos y por sobre todas las cosas recibimos mucha información.

Pero lo que nadie sabe que la velocidad óptima es hablar entre 170 y 190 palabras por minuto, de acuerdo a una investigación desarrollada por la profesora Emma Rodero.

Debajo te dejamos algunos claros ejemplos de que las palabras se pueden ahorrar, optimizar y usar de manera correcta y que muchas veces por costumbre o desconocimiento no lo hacemos:

Ambos dos
Este es un ejemplo de lenguaje pretencioso. Como explica la RAE, ambos significa ni más ni menos que “los dos, uno y otro”. Si queremos decir que dos personas se fueron de viaje, con decir ambos ya estaremos dejando claro que los dos hicieron las maletas. “Aunque algunas redundancias se pueden aceptar porque aportan algo, en un caso como ambos dos no parece que ambos aporte hoy nada que no tenga ya dos, por lo que es preferible o decir ambos o decir los dos”.

Preveer
Nuestros oídos lo han escuchado hasta en forma de ‘doloroso’ gerundio: preveyendo. Pocas cosas requieren una explicación más sencilla: prever significa “ver con anticipación”, y se conjuga exactamente igual que ver. Y todo porque tendemos a confundirlo con proveer.

Juan Romeu, doctor en Filología Hispánica, nos ilustra acerca del origen de este disparate. “Aunque los dos verbos vienen de vidēre y podrían haber terminado en -veer, en prever (igual que en ver) se dio un paso más en la evolución y se simplificó la doble e. En cambio, proveer se quedó con la doble e. Por eso, prever se debe conjugar como ver (preví, previó, previendo…) y proveer como leer (proveí, proveyó, proveyendo…). Como curiosidad, aún se puede encontrar veer como forma desusada en el diccionario”, de acuerdo a El País.

Totalmente gratuito
Si es gratuito, no lo es a medias. Según Romeu, “el español está lleno de supuestas redundancias que a veces pueden servir para dar énfasis o para precisar. Pasa con totalmente gratuito, que puede servir para aclarar que algo es gratis de verdad y no en apariencia, y en casos como lleno absoluto, otra alternativa, volver a repetir, concierto de música, arder en llamas… En español nos encanta dejar claro lo que queremos decir. De hecho, hay redundancias exigidas por la sintaxis, como la concordancia (Los hombres jóvenes vinieron), la duplicación de pronombres (a mí me gusta), la doble negación (no he ido nunca) o los casos de subir arriba, entrar dentro…”, consigna El País.

Foto: Pixabay.com

En base a
Aquí base se utiliza con el significado de fundamento, término que no casa nada bien con la preposición a. “Lo normal es con base en”, opina el experto. “Por eso, dependiendo del contexto, se recomienda usar con base en o basándonos en o a juzgar por, sobre la base de, de acuerdo con…”. Su mejor sonoridad se impone en el uso cotidiano a su falta de sentido, y en eso el experto la compara a otras que tampoco lo tienen, como a medida que o al fin y al cabo.

Venir a ver esto
Recientemente, se ha hecho viral la imagen de un cartel en un baño en el que pone: Dejar limpio el inodoro. Como advierte Romeu, “en indicaciones generales, como carteles que no van dirigidos a nadie en particular, se admite el infinitivo. Es como si pusiera: Hay que dejar limpio el inodoro”. Otra cosa es decir a los compañeros de trabajo Venir a ver esto. “Es incorrecto porque estamos usando un infinitivo cuando es un contexto en el que hay que usar el imperativo”. Para no espantar a nadie, es mejor emplear Ven a ver esto.

 

Cuanto menos
“En casos como la situación es, cuanto menos, complicada se debe usar cuando menos porque lo que se quiere expresar es ‘en la situación o en el momento en el que menos’, no ‘cuantas menos veces’.

Hay a veces que…
“Hay veces que me despierto sobresaltado” o “A veces me despierto sobresaltado”, pero las dos cosas juntas, no. “No es correcto porque haber necesita un nombre como complemento (hay leche). Decir ‘Hay a veces que me da por reír’ sería como decir ‘Hay de vez en cuando que me da por reír’, lo cual tiene bastante poco sentido”, sentencia Romeu, de acuerdo a lo que recoge el periódico español El País.

A veces menos es más. Lo bueno es que el lenguaje español es tan rico que no es conveniente tergiversarlo para así mantenerlo sin deformaciones para las generaciones venideras.