Según la descripción del organismo, este trastorno se caracteriza por un patrón de comportamiento de juego persistente o recurrente, que puede ser en línea (es decir, por internet) o fuera de línea

La nueva edición de la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-11) acaba de incluir en su lista la adicción por los videojuegos, a partir de este 2022.

El documento, aprobado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 2019, incorpora la adicción a los videojuegos a la lista de trastornos adictivos.

Según la descripción del organismo, este trastorno se caracteriza por un patrón de comportamiento de juego persistente o recurrente («juegos digitales» o «videojuegos»), que puede ser en línea (es decir, por internet) o fuera de línea.

Además, esta adicción se manifiesta de la siguiente manera:

1. Deterioro en el control sobre el juego (por ejemplo, inicio, frecuencia, intensidad, duración, terminación, contexto).

2. Incremento en la prioridad dada al juego al grado que se antepone a otros intereses y actividades de la vida diaria.

3. Continuación o incremento del juego a pesar de que tenga consecuencias negativas.

La OMS destaca que el patrón de comportamiento del juego puede ser continuo o episódico y recurrente. Asimismo, da como resultado una angustia marcada o un deterioro significativo en las áreas de funcionamiento personal, familiar, social, educativo, ocupacional u otras áreas importantes.

El comportamiento del juego y otras características normalmente son evidentes durante un período de al menos 12 meses para que se asigne un diagnóstico, aunque la duración requerida puede acortarse si se cumplen todos los requisitos de diagnóstico y los síntomas son graves.

Tratamientos para combatirla

Además de asistir a un especialista, que siempre debe ser la primera opción, existen algunos métodos para tratar esta adicción. Los más destacados son:

Impedir comprar nuevos juegos: de este modo puede que acabe por aburrirse de los que tiene.

Ofrecer otras actividades para realizar: una excursión o ir al parque pueden quitarle de la cabeza sus ganas irrefrenables de jugar al menos por un rato.

Limitar el tiempo: permitirle jugar, pero solo 1 o 2 horas al día, ya que si se corta de golpe quizás jugará por las noches.

Patricia Chung – Miamidiario.com

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