(Minghui.org) Zhu Shang (del 1482 al 1539) nació en la ciudad de Shahe, provincia de Hebei, durante la dinastía Ming. Él era un hombre sabio e íntegro. Defendía la justicia y se ganaba los corazones de las personas a las que servía.

En 1515 Zhu estaba a cargo de la industria de la sal en la zona Hedong. En ese entonces Qian Ning, uno de los guardias reales de confianza del emperador Wuzong, se había estado beneficiando desde hacía tiempo a través de permitirle a su gente negociar la sal de forma privada en Hedong. Qian tenía el dominio, el apoyo del emperador, y nadie se atrevía a hablar de su negocio ilegal de sal.

Zhu intervino, prohibió el comercio de sal privada de Qian, y castigó a los involucrados.

Zhu se preocupaba por su gente y sus medios de vida. Él escribió “Un poema sobre la recolección de sal”, después de ver lo duro que trabajaban los hombres en condiciones tan difíciles en los días calurosos de verano para recoger la sal. En el poema describió, vívida y verdaderamente, las difíciles vidas de los diez mil salineros que estaban allí por obligación y la forma en que perdieron a sus familias. Él expresó su profunda compasión por estas personas.

El emperador Wuzong era un hombre extravagante a quien no le importaban los asuntos de Estado. Tenía a su cargo a unos eunucos con gran poder político y los dejaba gobernar el país.

Li Jian era un eunuco que cobraba altos impuestos en Shandong en nombre de pagar una tasa al emperador, dejando a los lugareños en la miseria. Wang Xiang, un funcionario honesto, lo descubrió y empezó a controlar la zona.

Wang mandó una orden para remover a Li de su cargo. Li cuestionó esta orden delante del emperador y habló mal de Wang. El emperador luego mandó a Wang a la cárcel.

Cuando Zhu volvió a la corte real y se enteró de lo que había pasado, escribió dos cartas a la corona, uno para pedirle perdón a Wang y otra para hacer que Li fuera destituido de su cargo. Zhu le pidió al emperador que distinguiera entre el bien y el mal, entre la lealtad y la traición. El emperador salvó a Wang de la pena de muerte.

El emperador colocó a un funcionario astuto, Jiang Bin, en un puesto importante para que este le pudiera robar a los campesinos de sus fincas y así construir viviendas imperiales que el emperador podría disfrutar. Jiang alentó al emperador a abandonar la corte real y recorrer el país. El emperador abandonó los asuntos de Estado durante meses y vivió una vida disoluta. Cuando muchos de los funcionarios judiciales se quejaron, pidiendo al emperador que regresase y gobernara el país, eso lo puso de mal humor. Encarceló a más de 40 funcionarios, hizo que 107 de ellos se arrodillasen en público durante cinco días, e hizo que 146 de ellos fueran azotados en la corte imperial.

Zhu se enteró de esto y, sin preocuparse por sus propios intereses, escribió al emperador una carta pidiéndole que “sea honesto, deje de distraerse, se asocie con personas nobles, y evite a los malos”. Zhu aconsejó al emperador emitir un decreto para confesar sus errores y pedir perdón a la gente.

(Foto: www.decorarconarte.com)
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El emperador degradó a Zhu y lo exilió en una zona remota. Esto no tomó por sorpresa a Zhu, pero hizo lo que tenía que hacer como funcionario responsable.

Zhu fue enviado a Gongchang, un lugar no civilizado que había sufrido años de sequía y peste, y ataques de los bárbaros de los alrededores. Zhu rezó para que lloviera ni bien llegó al lugar. Llovió fuerte durante diez días y esto puso fin a la sequía. Pacificó a los bárbaros y convirtió la ciudad en un lugar seguro. Estableció normas, promovió la educación, y alentó los nacimientos.

La ciudad pronto prosperó. Al año siguiente cuando Shizong se convirtió en el nuevo emperador de la dinastía Ming, la corte real reconoció a Zhu como el mejor gobernante del distrito.

Zhu continuó siendo promovido en los años siguientes. Fue trasladado a lo que es en la actualidad Zhejiang, y una vez allí alivió a la gente de cargas financieras no razonables eliminando la corrupción. Ejecutó el control de la conservación de los ríos en todo el país y propuso muchas políticas para evitar las inundaciones del río Amarillo. Estuvo involucrado personalmente en la supervisión de la construcción.

El padre de Zhu vivió una vida frugal con poca comida, un solo conjunto de ropa formal, y una cama. Un colega de Zhu sabía que su padre era pobre y le dio un nuevo conjunto de ropa en su cumpleaños. Su padre lo rechazó.

Su padre había criado a su hijo para que admirara a los sabios y santos y para que fuese un hombre íntegro. Aprendiendo de su padre, Zhu siempre fue honesto y leal durante todos los años en que fue un funcionario. Cuando su padre murió, su casa era todavía una choza que nunca fue renovada y su granja no había crecido.

A pesar de que Zhu era pobre por elección, ayudaba a sus vecinos financieramente cada vez que podía. Sus ciudadanos lo respetaban por ser un hombre moral, honesto, que amaba a su pueblo, y abierto cuando se trataba de hacer justicia. Construyeron un “Pabellón de la consciencia limpia”, para conmemorarlo a él y a sus méritos, y para transmitir las historias de sus buenas obras.

Basado en la Historia de la dinastía Ming

Categorías: Cultura Legado divino

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