La antigua tradición china afirma que para hacer arte genuino el artista tiene que purificarse por dentro y, solo de esa forma, podrá emanar una expresión pura capaz de conmover al espectador.

Si bien en la era contemporánea esa preparación parece haberse perdido, no es tan así, y hay bailarines y músicos que eligen fortalecer su cultivación interior y espiritual como pilar de su desempeño artístico. Este es el caso de los artistas de Shen Yun Performing Arts.

Shen Yun es la principal compañía de danza y música clásica china del mundo. Con sede en Nueva York, su misión es recorrer el mundo para que los espectadores se reencuentren –a través del arte escénico- con los valores esenciales del ser humano.

Para alcanzar este elevado objetivo, de lograr conmover al público con una expresión pura, recta y noble, los artistas de Shen Yun siguen un camino de cultivación espiritual, que les permite purificarse internamente y pensar plenamente en los demás a la hora de actuar.

Ellos hacen enormes esfuerzos para guiar sus pensamientos y comportamiento en base a los principios de Falun Dafa: Verdad – Benevolencia – Tolerancia. Se trata de una antigua disciplina de la Escuela Buda que además cuenta con una serie de ejercicios suaves y meditación.

A pesar de que Shen Yun está conformado por una gran cantidad de artistas, alrededor de 500 distribuidos en 5 compañías, a partir de seguir los principios de Falun Dafa, ellos logran desarrollarse como un solo cuerpo bajo una única misión: que las personas se reencuentren con los valores universales de la cultura tradicional y milenaria.

Una mirada desde adentro

“Hubo enormes cambios dentro de mí”, afirma al respecto la primera bailarina Daoyong Zheng, aclarando que antes tenía un marcado comportamiento egoísta que le hacía actuar sin importar lo que los demás piensen de ella.

Comenta que al ingresar en Shen Yun logró reencontrarse consigo misma, reconociendo sus propias deficiencias y haciendo esfuerzos para superarlas y que emerja un ser altruista, que piensa en sus compañeros y en el público a la hora de bailar.

“No tenía ningún rasgo de humildad y decía cosas que podían herir los sentimientos de los demás”, añade.

Sin embargo, el ambiente de trabajo de Shen Yun, la llevó a buscar sus defectos, y a apoyar a sus compañeros cuando están atravesando dificultades.

“Una bailarina clásica china, incluso cuando tiene lo que se necesita para ser bailarina y es muy habilidosa, no es una buena artista si no pone su corazón en ello”, expresa Zheng que cautiva a la audiencia cuando se convierte en madre heroica, doncella celestial o deidad, según lo requiera su personaje.

“Todo el mundo aquí piensa en los demás; cuando una persona ve un problema, no se trata de culpar a alguien. Más bien, se trata de cómo todos pueden mejorar”, señala Zheng. “Este grupo es como una gran familia”.

“He llegado a comprender lo que significa hacer una contribución desinteresada”, concluye y agradece a Shen Yun por darle la posibilidad de crecer “desde adentro hacia afuera”, retomando así las tradiciones milenarias.

Shen Yun en Argentina

En el marco de la gira 2018 de Shen Yun, los argentinos podrán sorprenderse con la actuación que la compañía brindará en el Teatro Ópera, del 1 al 11 de marzo.

Con un programa totalmente renovado, Shen Yun se presentará por séptima vez en nuestro país prometiendo deleitar nuevamente al público local.

La Asociación de Falun Dafa en Argentina es la encargada de presentar a Shen Yun, ya que abraza la misión de la compañía de revivir la auténtica cultura china y sus valores tradicionales. Los practicantes argentinos de esta disciplina de la Escuela Buda, de forma voluntaria, ponen su esfuerzo y corazón para que la sociedad argentina también pueda deleitarse y conmoverse con la danza, la música y el vestuario de una cultura inspirada en lo divino.