Los comerciales y las tendencias modernas nos llevan a creer que los deseos, la lujuria y el adulterio están aceptados socialmente y que eso está bien.

Sin embargo en la antigüedad esto era muy mal visto y se consideraba que estas personas tenían un bajo estándar moral. Por ello se escribieron muchas historias de advertencia para no caer en un comportamiento que conduzca a una mala retribución. Este caso es uno de ellos.

Lu Qing vivió durante la dinastía Ming. Él era un mirón empedernido, y a menudo solía regodearse con temas obscenos. Como resultado de sus deseos desviados, su familia vivió en la pobreza y sus dos hijos murieron a muy temprana edad.

Cuando Lu murió y fue al inframundo vio a su abuelo, que se mostró muy enojado con él y le dijo:

“Durante dos generaciones, nuestra familia acumuló virtud haciendo buenas obras y ayudando a otros. Tú deberías haber sido muy afortunado como resultado de esto. Sin embargo, tu lujuria insaciable creó tanto karma que agotó toda tu buena fortuna”.

También le confesó que tuvo miedo de que cometiera adulterio, ya que si lo hacía su familia habría quedado completamente condenada.

Lu respondió que no hubiera sido capaz de ello ya que le dijeron que si alguien tiene relaciones sexuales con las esposas de otros, no tendrá hijos propios.

Al escuchar esto, un guardia del inframundo intervino y explicó que interrumpir la línea familiar es el castigo más leve para las personas que cometen adulterio.

El guardia también explicó que las personas crean karma ni bien llegan a pensar sobre el eso y que las leyes contra el adulterio en el mundo humano son demasiado indulgentes.

Mientras hablaban, otros guardias trajeron docenas de adúlteros a la corte. Todos estaban encadenados y fueron obligados a arrodillarse.

El dios del inframundo comenzó a anunciar sus veredictos, uno por uno. El primer adúltero se convertiría en un mendigo mudo y mentalmente enfermo en su próxima vida. El segundo se reencarnaría en una prostituta que finalmente quedaría ciega. El tercero se convertiría en una vaca por dos vidas, y el cuarto sería un cerdo durante diez vidas.

Después de que se leyeron todos los veredictos, los guardias condujeron a los adúlteros a través del camino para reencarnar en su próxima vida. Lu estaba horrorizado por la escena.

El guardia le dijo: “Tú no debes perseguir los breves momentos de placer; esto te arruinará a lo largo de tus vidas venideras.Debes escribir todo lo que has visto aquí de manera de que puedas advertir al resto de la gente”.

Y eso es exactamente lo que hizo Lu después de revivir milagrosamente. Poco después escribió el libro “Viaje al Inframundo”, del cual se publicaron diez mil copias.

Cuando tenía cuarenta años de edad, Lu fue recompensado con dos hijos y su familia volvió a ser rica.

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Temas: Categorías: Cultura