Con más de 5.000 años de historia, uno podría preguntarse por qué fue sino hasta hace mil años que a los antiguos chinos se les ocurrió que sentarse en una silla podía ser más cómodo que hacerlo sobre el suelo. Hoy, haciendo hincapié en la cultura espiritual que reinaba en la China antigua, se descubre que probablemente había una relación más que directa entre la altura de los muebles y la desviación de los valores tradicionales.

Ya en tiempos prehistóricos, los antiguos pobladores de China hacían uso del primer mueble diseñado para sentarse en el piso: las esteras trenzadas. Alrededor de este tipo de asiento comenzaron a diseñarse varios prototipos de muebles de madera, tales como tablas para cortar, escritorios para el regazo y mesas de patas cortas.

Más adelante, durante el período de los Estados Guerreros, se diseñó la cama de piso, antecedente de las camas chinas. La adopción de estas camas condujo a que en las siguientes dinastías comenzaran a diseñarse todo tipo de camas de piso.

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Con el correr de las dinastías Qin y Han, se produjeron colecciones completas de muebles para que la gente se sentara y durmiera sobre el suelo. De hecho, todo el mobiliario chino de baja estatura que hoy se encuentra en museos o casas de antigüedades es representativo de esta época.

Pero la transición más crítica en el desarrollo de los muebles chinos vino de la mano de las dinastías Wei, Jin del Norte y Jin del Sur. Los diseños de esos períodos se vieron influidos por los de las dinastías Han del Este y del Oeste, y a su vez tuvieron un tremendo impacto en los diseños de las dinastías subsiguientes, la Sui y la Tang. En ese tiempo, las minorías del norte y del oeste introdujeron los muebles altos, como la cama “hu chuang”, una cama alta muy utilizada por los nómades chinos.

Después de algunas adaptaciones, los muebles altos, como los taburetes redondos y cuadrados, comenzaron a prevalecer sobre los muebles de piso. Aunque los muebles bajos todavía dominaban gran parte del mercado, las camas y los divanes gradualmente se fueron construyendo más y más elevados, a punto tal que uno podía sentarse en el borde de los mismos y sus pies quedaban colgando en el aire.

Las dinastías Sui y Tang fueron los períodos en que el estilo de vida de los chinos terminó de cambiar por completo. Los muebles altos, como las sillas, mesas y taburetes, aparecieron en el mercado mobiliario y se popularizaron entre las clases más acaudaladas. La mayoría de los muebles bajos ya pertenecía a la clase rural.

Para la llegada de la Dinastía Song, las camas, mesas, sillas y taburetes de patas largas también se habían vuelto populares entre los campesinos, y así fue como se acabó la costumbre milenaria de sentarse en el piso.

¿Una cuestión de moral?

La evolución del mobiliario en la antigua China revela que hubo un cambio en el modo de vida de los antiguos pobladores después de la dinastía Song. Esto significa que la costumbre de sentarse en sillas con patas tiene una historia breve –apenas mil años- en la cultura china. Entonces, ¿por qué no se les ocurrió antes a los antiguos chinos que sentarse en una silla con patas más altas podría ser más cómodo que hacerlo sobre una esterilla trenzada en el suelo?

Parece no tener mucho sentido, especialmente si uno lee sobre los increíbles logros y desarrollos tecnológicos que tuvieron lugar durante la dinastía Song. ¿Será posible que sólo después de la aparición de la cama “hu chuang” de los nómades, los antiguos chinos se dieran cuenta de que podían sentarse sobre taburetes?

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La explicación a este llamativo hecho es que existe una conexión directa entre el desarrollo de los muebles y el cambio de moral del pueblo chino. Desde que el legendario Huang Di (el Emperador Amarillo) buscó la elevación mediante el Dao, la cultura china se convirtió en una cultura de cultivación, aprendizaje y elevación espiritual.

En aquel tiempo se requería que todos los eruditos se sentaran con las piernas cruzadas en forma de loto (con los pies por encima de los muslos) y regularan su respiración y su qi (energía vital), antes de tomar el pincel para comenzar a escribir. Incluso comerciantes y profesionales de todas las áreas solían practicar la meditación en períodos constantes. Hombres de todos los caminos de la vida daban importancia a alcanzar la tranquilidad mental antes de realizar cualquier actividad. Toda la sociedad se encontraba en un ambiente de elevación espiritual y de restricción de las debilidades humanas. Por esta razón, la gente usaba en forma constante la postura de sentarse con las dos piernas cruzadas en forma de loto –una posición típica para los que meditan– sobre una colcha en el suelo.

La posición de doble loto requiere que ambas piernas se posiciones sobre los muslos.

Otra razón que mantuvo la tradición de los muebles bajos fue el profundo respeto que sentían los chinos por el Cielo. La humildad de saberse más bajos que el firmamento celestial se reflejaba cuando se arrodillaban apoyando el cuerpo con ambos brazos a los lados y tocando la frente contra el suelo para reverenciar al Cielo. Esta postura también era demostrada por los maestros, los ancianos, los altos funcionarios y el emperador, aceptando una posición inferior de uno mismo y el respeto a las deidades.

Por eso, como la cultivación espiritual era la razón principal de sus vidas, los primeros chinos no sentían la necesidad de usar sillas o mesas con patas altas. Cuando la búsqueda de la elevación espiritual se fue perdiendo, la costumbre de sentarse con frecuencia en calma y con las piernas cruzadas durante el día también despareció paulatinamente.

Sacarse los zapatos antes de entrar a una vivienda era otra de las costumbres antiguas, y su razón de ser era mantener la higiene del lugar donde se desarrollaba la vida espiritual diaria: el piso. Cuando la atención a la postura y la meditación dejaron de ser una parte íntegra de la vida cotidiana, la gente ya no tuvo la necesidad de estar a nivel del suelo y también comenzó a emplearse la moda de entrar a los hogares con los zapatos puestos. Hoy, la costumbre de sacarse los zapatos antes de entrar a una casa ha vuelto a surgir, aunque no está tan extendida como en la antigüedad y se debe sólo a razones higiénicas.

Cuando se traza la historia de la civilización china, es interesante descubrir que los tiempos de auge y decadencia de la Escuela Dao coinciden con la creación de los taburetes con patas. También se encuentra una relación entre la introducción de la cama “hu chuang” durante las dinastías Wei y Jin con el comienzo de prácticas desviadas que mezclaban el confucionismo con el daoísmo, algo prohibido por todas las escuelas rectas de cultivación espiritual. Debido a este fenómeno considerado como degenerado, los practicantes de dichas escuelas ortodoxas comenzaron a apartarse del mundo secular y emprendieron su retiro hacia montañas apartadas para cultivar su espíritu.

Cuando las sillas y los taburetes altos dominaron el mercado durante la Dinastía Song, el mundo secular ya no tuvo lugar para los verdaderos cultivadores; la gente ya mezclaba el budismo, el daoísmo y el confucionismo como si fueran una sola escuela filosófica, dañando así las tradiciones originales de la Antigua China. De esa manera, durante la Dinastía Song, las escuelas de cultivación espiritual casi terminaron de extinguirse, y la costumbre de sentarse en el suelo se perdió para siempre.

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Temas: Categorías: Cultura