Esta historia se trata de un profesor y su alumno, quienes se reencontraron después de mucho tiempo. El profesor no quiso pasar por alto la oportunidad de enseñarle otra sabia lección a su antiguo alumno.

Además de profesor, Liu Nanyuan era Ministro de Obras Públicas en la dinastía Ming. Cuando se jubiló regresó a su ciudad natal.

En esta ciudad había un funcionario de la región que se mostraba muy exigente sobre lo que comía y sus servidores ya no sabían cómo lidiar con sus caprichos.

Liu dijo: “En un pasado fue mi alumno. Voy a darle un sabio consejo”.

Una mañana, el funcionario y exalumno fue a visitar a Liu y este le dijo: “Quiero preparar un banquete para ti. Sin embargo, esto podría tomar demasiado tiempo e interferir con tus asuntos oficiales.Mi mujer se fue a la ciudad y no tenemos a nadie que pueda prepararnos algo especial, pero igualmente déjame invitarte a comer ¿Te apetece una comida sencilla?”.

El funcionario no se pudo negar a la invitación de su profesor.

Sin embargo, pasó el mediodía y la comida aun no había sido servida. El funcionario tenía cada vez más hambre.

Cuando el primer plato fue finalmente servido -para su sorpresa- solo había arroz y tofu.
Sin embargo no podía esperar y comenzó a comer.

Liu y el funcionario tomaron cada uno tres tazones de arroz y quedaron saciados.

Poco tiempo después, ocupaban la mesa alimentos delicados y un vino exquisito, pero el funcionario ya había comido demasiado como para seguir haciéndolo.

Ante la insistencia de Liu, el funcionario dijo: “Gracias pero estoy verdaderamente lleno. Es todo lo que puedo comer”.

Liu le sonrió y dijo: “Como puede observar no tiene importancia que el alimento sea rico o sencillo. Cuanto usted tiene hambre, es fácil comer. Cuando está satisfecho, ya no le apetece tanto. Depende del momento y no del alimento”.

Además le dijo que alimentarse es llenar el estómago y aliviar el hambre y que solo las personas extravagantes y con poca virtud exigen alimentos refinados.

El funcionario siguió el consejo de Liu y no exigió más alimentos especiales. De esta forma no le causó tantos problemas a sus súbditos, al mismo tiempo que su salud y su estándar de moralidad mejoraron notablemente.

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Temas: Categorías: Cultura