Mozi, también llamado Mo Di, vivió en el estado de Song durante el periodo de los Estados Guerreros (Siglo XI A.C. – Año 286 A.C.). Sirvió como Da Fu (Gran oficial) para el estado Song y dedicó gran parte de su vida a escribir y editar. También estaba profundamente involucrado en la cultivación daoísta.

Promovió un estilo de vida simple y austera. Durante su tiempo de vida escribió diez libros. Posteriormente fue conocido como Mo-tse (o Mozi), un nombre especial para rendir homenaje a su posición en la historia.

Un día, Mo-tse escuchó malas noticias: el estado de Chu estaba planeando declararle la guerra al estado de Song. Estaba muy preocupado porque Song no era rival para Chu. Si una guerra se desataba, Song sería conquistado por Chu.

Texto del séptimo volumen de Mozi (Wikimedia Commons)

Mo-tse sintió que tenía la responsabilidad de salvaguardar el futuro de Song, y decidió viajar a Chu para tratar de persuadir a su Rey de que renunciara a la idea de iniciar una guerra.

Después de un viaje de siete días llegó a Chu. Primero se encontró con Gongshu Ban, un talentoso experto encargado de hacer escaleras para atacar fortalezas. Mo-tse le dijo: “Tú estás haciendo escaleras para que el estado de Chu ataque a Song, pero, ¿qué hizo de malo el estado de Song para merecer eso?”. 

“Chu tiene una tierra vasta y fértil, mientras que la gente de Song no tiene tierra suficiente ni para satisfacer sus necesidades básicas. Robarle a Song, un estado pobre, para incrementar al ya rico estado de Chu, no es una decisión sabia. Song no hizo realmente nada como para ofender a Chu. Atacar a Song no está moralmente justificado. Tú conoces la situación perfectamente y si escoges no decírselo a tu rey, no le serás realmente leal. Si se lo dices pero no te escucha, entonces diría que no eres lo suficientemente determinado ni persuasivo”.

Gongshu Ban le dijo que la mentalidad del rey no se podría cambiar con facilidad, y que le sería difícil ir en contra de su propia sugerencia, de atacar el estado de Song. Mo-tse se dio cuenta que debía entrevistarse con el rey de Chu en persona y hablar con él sobre el plan de iniciar una guerra.

Cuando finalmente se encontró con éste, no le habló inmediatamente sobre sus intenciones. En cambio, hizo una analogía diciendo: “Si un hombre rico abandona su costosa carreta con el fin de robar la carretilla rota de su vecino, si no usa su elegante atuendo, sino que prefiere robar una camiseta de su pobre colindante, si pasa por alto su deliciosa comida marina y carnes y roba el puchero de su pobre vecino hecha de chaff y vegetales salvajes, ¿Qué clase de hombre es ése, su majestad?

El rey contestó: “Si tal persona existe, pienso que ese hombre debe estar loco”.

Entonces Mo-tse dijo: “El estado de Chu está lleno de animales y de las mejores producciones. Por ejemplo, la gigantesca manada de alces en la ciénaga de Yunmeng, y los peces y las tortugas del río Yangtze son abundantes. Chu es el reino más rico en el mundo”.

“Mire a nuestro estado de Song, es tan pobre que los cazadores ni siquiera encuentran una codorniz, un pez o incluso un conejo. El contraste es exactamente igual a la comparación entre peces y carne versus chaff y vegetales silvestres. Su estado está cubierto con tupidos bosques, pero Song no tiene muchos árboles, lo que es exactamente igual a comparar un atuendo elegante con una camiseta. Escuché que su majestad está planeando atacar Song. ¿No es acaso una cosa loca hacer esto?”. 

El rey de Chu dijo: “Lo que has dicho es muy bueno. Pero Gongshu Ban ha preparado las escaleras para atacar las fortalezas, y dijo que ciertamente podemos conquistar Song”.

Sintiendo una pequeña esperanza, Mo-tse le pidió ver nuevamente a Gongshu Ban. Cuando llegó se quitó la bata y se echó sobre la mesa, pretendiendo ser la fortaleza de Song, y se revolvió la banda de su cabeza como si fueran los soldados y las armas de Song. Entonces Gongshu Ban jugó un juego de guerra con Mo-tse echado sobre la mesa. Después de nueve rondas del juego estaba desesperado, ya que no pudo encontrar la manera de romper con la defensa de Mo-tse.

Gongshu Ban dijo: “Sé de una manera de romper la defensa de Song, pero no la voy a revelar”. Mo-tse respondió: “Yo también se qué método de ataque tienes en mente, pero tampoco lo voy a revelar”.

El rey estaba muy curioso y le preguntó a Mo-tse qué estaba sucediendo. Mo-tse dijo: “Gongshu Ban quería matarme, para que así el estado de Song pudiese ser conquistado. Pero él no tenía ni idea que mi estudiante, Qing Huali, y sus 300 soldados, estaban esperando para repeler el ataque con mis tácticas y pesadas armas. Incluso si me mataran, la defensa de Song se mantendría intacta y Chu no tendría éxito”. El rey se convenció por sus palabras y renunció a su plan de iniciar una guerra.

Cuando Mo-tse tenía 82 años, hizo una observación: “Se me han enseñado todo tipo de cosas del mundo, y he llegado a saber bastante. Las fortunas, honores y posiciones de las personas son todas temporales. He visto suficiente de esta vida terrenal, y he decidido dejar el caos de la sociedad y seguir a la deidad Chi Songzi para viajar alrededor del mundo”. Se estableció en el monte Zhoudi y se concentró en el estudio de la cultivación daoísta.

Cuando una deidad vio su cultivación y diligente devoción, le dio un libro de seda con secretos de cultivación y recetas para hacer píldoras medicinales usando hierbas. También le dio libros que explicaban los principios daoísta y la teoría del yin y el yang. Le fueron dados un total de 25 volúmenes. La deidad le dijo: “Mo-tse, tienes una muy buena cualidad innata para la cultivación y también un elevado intelecto, después que estudies estos libros, te podrás convertir en una deidad. No necesitas otro maestro”.

Durante el periodo de los estados guerreros, todos los reinos estuvieron en guerra unos contra otros. Si Mo-tse hubiera querido, podría haberle dado a su rey consejos invaluables, disfrutando así de grandes recompensas y honor durante toda la vida. Pero no tenía ningún interés en la vida humana y estaba determinado a cultivar el Dao. Eventualmente, se convirtió en una deidad.

Desde un punto de vista histórico, todo en el mundo no es nada más que una ilusión. Solo después que uno trasciende el mundo material puede ver la verdad del universo.

(Basado en los registros de la era Taiping)

Fuente: es.MingHui.org

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