Luego de viajar 8000 kilómetros desde la provincia de Shaanxi en el noroeste de China, diez Guerreros de Terracota de tamaño natural han dejado el reino de su emperador para ser exhibidos en Inglaterra, en “El Primer Emperador de China y los Guerreros de Terracota”, una exposición en el Museo Mundial de Liverpool que estará abierta al público hasta el 28 de octubre.

Los antiguos Guerreros Chinos de Terracota erguidos frente a un niño de Liverpool. (Gareth Jones)

Las famosas figuras de la cámara funeraria se exhiben junto con artefactos que abarcan los años anteriores a la unificación de China, la dinastía Qin (221 a.C. – 206 a.C.) y la dinastía Han (206 a.C. – 220 d.C.), lo que nos da una idea de casi mil años de la historia de China. Algunas de las piezas se exhiben en el Reino Unido por primera vez.

El programa se centra en el impacto que el primer emperador, Qin Shi Huang, tuvo en China y revela no solo las creencias tradicionales de los antiguos chinos y cómo vivían su vida cotidiana, sino también cómo se preparaban para el más allá.

Un asistente de terracota arrodillado, uno de los 400 que se cree que están en los fosos funerarios, cada uno con un esqueleto de caballo o un mozo de establo arrodillado o ambos. (Ziyu Qiu)
El uso de armadura protectora sobre túnicas cortas plisadas permitía a los soldados de infantería de Qin Shi Huang moverse libremente en la batalla. (Ziyu Qiu)

Aunque fue el reinado más corto de China, la dinastía Qin fue responsable de la unificación del país. Los Qin ganaron la guerra de los siete Estados-nación, en una época conocida como el período de los Estados Guerreros (alrededor del 475 – 221 a.C.). Los poderosos Qin pudieron entonces expandir el imperio e instalar su gobierno, dejando atrás el sistema estatal feudal de mil años de antigüedad.

El gobierno de Qin también introdujo una moneda nacional y estandarizó la palabra escrita y las unidades de medida. El legado de esta dinastía incluye las colosales construcciones de la Gran Muralla China y los Guerreros de Terracota.

Fue el 29 de marzo de 1974, cuando unos agricultores chinos en busca de agua en Lintong cavaron en tierras donde solo crecían árboles de caqui y descubrieron lo que después se llamaría la octava maravilla del mundo: el reino subterráneo del primer emperador de China, incluyendo a los Guerreros de Terracota. Ahora ya se sabe que el complejo funerario de Qin Shi Huang cubre la asombrosa superficie de 90 km cuadrados.

Pasión por la inmortalidad

El historiador Sima Qian (alrededor de 145 a 95 a.C.) escribió que el emperador empleó obreros de todas las provincias del imperio para construir el complejo funerario. El trabajo comenzó en el 246 a.C. y terminó en el 206 a.C., varios años después de la muerte de Qin Shi Huang.

Qin Shi Huang tenía pasión por la inmortalidad. Se decía que buscaba el elixir de la vida y reclutó a muchos alquimistas para que encontraran un remedio. Esto fue la causa que pudo haber llevado a su muerte, ya que se piensa que el envenenamiento por mercurio alquímico había acabado con su vida.

La magnitud de su búsqueda se puede ver en el propio complejo. El mausoleo donde descansa Qi Shi Huang permanece inexplorado, pero en los últimos 40 años, los arqueólogos han desenterrado caballos (tanto de terracota como esqueletos), carros y dos mil figuras de terracota, cada uno con sus propias características, vestimenta y pelo, todos preparados para la batalla o en formación listos para atacar. Aunque aún no se han descubierto todas las estatuas, se cree que el ejército total es de ocho mil efectivos.

Los gestos de las manos de siete Guerreros de Terracota aluden a las armas que habrían sostenido. (Gareth Jones)
Uno de los asistentes arrodillado de terracota de Qin Shi Huang. Cada estatua de terracota muestra rasgos faciales, pelo e incluso ropa particulares. (Ziyu Qiu)
Un soldado de infantería con su armadura, uno de los miles de Guerreros de Terracota de Qin Shi Huang. (Ziyu Qiu)

Además de los Guerreros de Terracota, conjuntos de armaduras y cascos de piedra, ahora destrozados, imitan la armadura de hierro usada por los guerreros durante el periodo de los Estados Guerreros. Estas fueron excavadas en 1999 y se creía que proporcionaban protección a los espíritus de los guerreros caídos que murieron durante el período anterior a la unificación china.

Más de 600 piezas de piedra caliza están unidas con alambre de cobre para reconstruir la armadura que protegía los espíritus de los soldados caídos. (Ziyu Qiu)
Casco de piedra reconstruido a partir de los fragmentos encontrados en el complejo funerario del emperador Qin. El diseño imita la armadura de hierro que una vez usaron los guerreros del periodo de los Estados Guerreros. (Ziyu Qiu)

El complejo funerario de Qi Shi Huang no solo contiene guerreros; es un inventario de todo lo que un emperador podría desear en esta vida y en la siguiente. Se encontró un jardín imperial en un hoyo cerca del mausoleo del emperador. El jardín tiene todo lo necesario para entretener, con músicos y sus instrumentos, junto con cisnes, grullas y gansos. Los artefactos del jardín incluyen un ganso de bronce y las campanas de bronce de algunos músicos, incrustadas con dibujos de oro y plata.

Uno de los gansos de bronce encontrado cerca del mausoleo del emperador en un foso con 15 músicos y 46 aves integradas por grullas, cisnes y gansos. (Ziyu Qiu)

Un caballo de tamaño natural junto con su criador dan la bienvenida a los visitantes a la exposición del World Museum. Y en su interior, los visitantes pueden ver una moderna réplica de bronce de un carro, con cuatro caballos para llevar al emperador a través de su vasto imperio en la otra vida.

Para los antiguos chinos, el caballo simbolizaba riqueza, poder y prosperidad. Estas son las cualidades que Qin Shi Huang aspiraba a mantener en su vida después de su muerte.

Los más de 180 piezas que se exhiben demuestran la fina artesanía china, cómo se veía y cómo era el día a día de la élite y, hasta un cierto punto, cómo vivían. Puede que el emperador Qin Shi Huang quisiera inmortalizarse, pero terminó preservando para nosotros una visión de su pueblo.

A través de La Gran Época.