Esta antigua historia china nos ilustra sobre el valor de hacer las cosas bien y no considerar las desgracias de la vida como injusticias, ya que son situaciones que se presentan por una razón superior.

Un hombre llamado Cui perdió una demanda contra una familia rica y poderosa a pesar de que había pruebas suficientes de que le habían hecho daño, así que se desanimó mucho por la injusticia.

Esa noche, su difunto padre se le apareció en sueños y le dijo: “Se puede engañar a un hombre, pero no a lo divino. Cuanto más injustamente uno sea tratado durante la vida, más será recompensado en el otro lado. Aquellos que se alegran de las desgracias de sus víctimas después tiemblan cuando son juzgados por la ley divina. Hay un espejo que refleja todos sus crímenes pasados. Yo soy quien sirve el té en el inframundo. El juez ha registrado los daños que sufriste durante este caso”.

La ira de Cui se disipó, y nunca dijo una palabra más sobre las injusticias que sufrió.

Cuando las cosas no van tan bien como queremos y perdemos cosas injustamente, no es momento de quejarse sino de confiar en que hay un “plan superior” y un camino que cada uno debe atravesar.

Historia reformulada de es.minghui.org

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