Redacción BLes – Varios estudios advierten de no hay manera más rápida de destruir los nutrientes de los alimentos que calentando o cocinándolos en un microondas. 

Una revisión de la Universidad de Texas (UT) de 2008 mostró que los minerales que se encuentran en los productos frescos podrían agotarse hasta en un 40 por ciento una vez que están expuestos a la energía de microondas. Las proteínas se vieron afectadas de la misma manera, reveló un artículo del medio GreenMedInfo que recopila los resultados de varios estudios.

Otro experimento realizado en 2001 por investigadores de la Universidad Estatal de Pennsylvania (Penn State) demostró que la exposición del ajo a solo un minuto de la energía de microondas desactivó toda la alinasa en su interior. Sin este poderoso compuesto bioactivo, el súper alimento sería incapaz de frenar la propagación del cáncer. 

Un estudio publicado en la edición de noviembre de 2003 de The Journal of the Science of Food and Agriculture encontró que el brócoli cocido en el microondas con un poco de agua perdió hasta el 97% de sus antioxidantes beneficiosos. En comparación, el brócoli al vapor perdió un 11% o menos de sus antioxidantes. También hubo reducciones en los compuestos fenólicos y glucosinolatos, pero los niveles minerales se mantuvieron intactos.

Robert O. Becker, autor de “The Body Electric” (El Cuerpo Eléctrico) describe la investigación llevada a cabo por los científicos rusos acerca de los efectos sobre la salud de la radiación de microondas, que ellos denominan “enfermedad del microondas”, describe la Biblioteca de las Pléyades.

“…Sus primeros signos (de la “enfermedad del microondas”) son presión baja y pulso lento. Las manifestaciones siguientes, mucho más conocidas, son excitación crónica del sistema nervioso simpático (síndrome de estrés) y presión alta.

Esta fase también incluye dolor de cabeza, mareos, dolor de ojos, insomnio, irritabilidad, ansiedad, dolor de estómago, tensión nerviosa, incapacidad de concentrarse, pérdida de cabello, más una creciente incidencia de apendicitis, cataratas, problemas reproductivos y cáncer.

¿Cómo funciona un horno microondas?

El horno microondas fue descubierto durante la Segunda Guerra Mundial cuando los militares que operaban los radares se dieron cuenta de que el haz de radiación podía “cocer” alimentos. 

Como su nombre lo indica, un horno microondas funciona en la frecuencia de las microondas, más específicamente en la banda de los 2,45 GigaHertz (longitud de onda de 12cm).

El rápido cambio eléctrico alterno crea un efecto térmico por el rozamiento de las moléculas de agua entre sí. Algunos expertos advierten que este rozamiento causa que estas pierdan su estructura cristalina y con ella las propiedades beneficiosas para el cuerpo. 

Sin embargo, se cree que además de este efecto térmico se crea otro efecto atérmico, similar al que producen los teléfonos móviles, que parece que es mucho más nocivo que el anterior, explica el medio Conclusión.com.

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Microondas usadas como arma

De hecho en Rusia los hornos microondas estuvieron prohibidos desde 1976 hasta principios de los 90 y, aun hoy no se  ha podido probar, pero los servicios de inteligencia estadounidenses creen que durante los tiempos de la Guerra Fría, la embajada de EE. UU. en Moscú estuvo siendo “bombardeada” durante dos décadas por ondas microondas de bajo nivel, explica la BBC. 

Las señales de microondas se detectaron en el edificio antiguo de la embajada de Estados Unidos en Moscú.
Las señales de microondas se detectaron en el edificio antiguo de la embajada de Estados Unidos en Moscú.

Lo que se conoció como “la señal de Moscú” fue un ataque contra diplomáticos de Washington durante el que decenas de empleados sufrieron de mareos, palpitaciones, dolores de cabeza, presión arterial demasiado alta o demasiado baja, entre otros síntomas. 

“Fue de hecho el inicio de una de las más insólitas investigaciones secretas del gobierno de Estados Unidos durante la Guerra Fría. Estudiaban un fenómeno del que hasta ese momento no tenían idea: los efectos de las radiaciones de microondas en los seres humanos”, explica a la BBC Sharon Weinberger, editora jefe de Foreign Policy y autora de Los imaginarios de la guerra: la historia no contada de DARPA, la agencia del Pentágono que cambió el mundo.

La utilización de transmisiones de microondas artificiales para control psicológico subliminal, o “lavado de cerebro”, como se lo conoce mejor, también ha sido probada, destaca la Biblioteca de las Pléyades.

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