Un hongo de la variedad Armillaria gallica, que fue considerado el organismo viviente más grande de la Tierra, a sus calculados 2.000 años intriga a los científicos por la tasa extremadamente baja de mutación en su ADN, lo que se cree es una de las claves para detener el envejecimiento.

El hecho de que sus cambios en el código genético sean tan pequeños significaría que evita alteraciones potencialmente dañinas al mismo.

Un hongo de la variedad armillaria gallica
El bosque en Crystal Falls bajo el cual crece el hongo Armillaria gallica.

En los procesos biológicos normales a medida que los organismos crecen, sus células se dividen para dar paso a la siguiente generación de células, no obstante, suelen presentarse modificaciones que tienden a dañar el código original, y se cree que estos daños propician el envejecimiento.

Un hongo de más de 2.000 años podría contener el secreto para detener el envejecimiento
Hongos de la variedad Armillaria gallica

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Pero parece que el Armillaria gallica de Crystal Falls podría tener alguna resistencia inherente a estas deformaciones en el ADN, lo que le da uno de los genomas más estables del mundo natural.

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Hongos de la variedad Armillaria gallica

Si bien Jim Anderson, el descubridor, y su equipo aún tienen que desentrañar exactamente de qué se trata, la notable estabilidad del genoma del Armillaria gallica podría ofrecer nuevas posibilidades a la salud de las personas también.

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“El Armillaria gallica podría proporcionar un contrapunto a la inestabilidad del cáncer“, afirma Anderson, “se podrían seleccionar los cambios evolutivos que han permitido que el hongo sea así y compararlos con las células cancerosas“, agregó el descubridor según BBC.

Este enorme hongo se extiende bajo tierra por una extensión de 36 hectáreas en los bosques de Crystal Falls, en Michigan, Estados Unidos y fue descubierto por Jim Anderson y sus colegas a finales de los años 80.

Los hongos de esta especie suelen crecer en bosques de Asia, América del Norte y Europa, y abundan sobre madera muerta o moribunda, ayudando al proceso de la descomposición.

Actualmente, más del 90 por ciento de los 3,8 millones de variedades de hongos que se estima que hay en el mundo son desconocidos para la ciencia.

José Ignacio Hermosa – BLes

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Temas: Categorías: Ciencia