Redacción BLes – Un grupo de investigadores descubrió en la nieve de la Antártida restos de polvo cósmico que habrían llegado a la Tierra hace aproximadamente 20 millones de años como resultado de la explosión de una estrella supernova.

El hallazgo publicado el pasado 12 de agosto en la revista científica Physical Review Letters, podría ayudar a comprender la manera como se originó el sistema solar y su ubicación en el espacio.

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Según ha informado la agencia de noticias Europa Press, los restos fueron hallados por Sepp Kipfstuhl, del Instituto Alfred Wegener. Él habría recolectado 500 kilos de nieve en la estación Kohnen situada en la Antártida para enviarlos hasta Munich, Alemania para su análisis.

Estación Kohnen en la Antártida/ Imagen: Martin Leonhardt
Estación Kohnen en la Antártida/ Imagen: Martin Leonhardt

En la nieve recolectada se lograron identificar los restos de polvo cósmico en forma de átomos de hierro-60, un isótopo sin fuentes terrestres naturales, acorde con Europa Press, sólo un pequeño porcentaje de partículas diminutas provienen de estrellas lejanas.

En ese mismo sentido, el isótopo de hierro-60 se origina únicamente como resultado de las explosiones de supernovas o reacciones de radiación cósmica con polvo cósmico, señaló la agencia de noticias europea.

De esa manera se logró trasladar el material recolectado hasta Munich, donde un equipo de científicos de la Universidad Tecnológica de Munich (TUM por sus siglas en inglés), se encargó del análisis.

Para ello derritieron la nieve y separando el agua del deshielo de los componentes sólidos, según indicó la agencia de noticias. Después fueron procesados mediante varios métodos químicos, logrando así separar el hierro necesario para ser sometido a los análisis posteriores.

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Luego Gunther Korschinek y Dominik Koll, ambos del área de investigación Nuclear, Partículas y Astrofísica de TUM, lograron encontrar cinco átomos de hierro-60 en las muestras evaluadas en el laboratorio acelerador en Garching, cerca a Munich.

“Nuestros análisis nos permitieron descartar radiación cósmica, pruebas de armas nucleares o accidentes de reactores como pruebas del hierro-60. (…) Como no hay fuentes naturales para este isótopo en la Tierra, sabíamos que el hierro-60 debía provenir de una supernova”, dijo Koll en un comunicado.

Los análisis también permitieron entender que el isótopo de hierro analizado no se habría originado como el resultado de una explosión estelar distante, pues de ser así hace tiempo se habría disipado en el universo, por lo tanto para Koll, el hierro-60 hallado en la nieve tendría como origen una explosión ocurrida en el vecindario estelar, de acuerdo con Europa Press.

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