Un equipo de investigadores dirigidos por Ko Arimatsu descubrió un objeto, presumiblemente una roca, de 1.3 kilómetros, en el Cinturón Edgeworth-Kuiper, en los confines del Sistema Solar, un lugar oscuro y helado que guarda los secretos de los orígenes de la formación planetaria local.

Según el Observatorio Astronómico Nacional de Japón utilizaron la técnica de ocultación, al monitorear 2.000 estrellas durante un total de 60 horas y observar la sombra de un objeto que pasa frente a una de las estrellas, informó la entidad desde su página web el 29 de enero.

“Esta es una verdadera victoria para los pequeños proyectos. Nuestro equipo tenía menos del 0,3% del presupuesto de los grandes proyectos internacionales. ¡Ni siquiera teníamos suficiente dinero para construir una segunda cúpula para proteger nuestro segundo telescopio! Pero aún así conseguimos hacer un descubrimiento que es imposible para los grandes proyectos” aseguró Arimatsu, según el Observatorio Astronómico mencionado.

Es la primera vez que se tienen datos precisos de un cuerpo de este tamaño, si bien ya se habían pronosticado hace 70 años, y se cree que son restos de la formación del Sistema Solar.

El equipo OASES (Organized Autotelescopes for Serendipitous Event Survey, Autotelescopios Organizados para Encuestas de Eventos fortuitos) colocó dos telescopios pequeños (28 cm) en el techo de la escuela al aire libre Miyako en la Isla Miyako, Miyakojima-shi, Prefectura de Okinawa, Japón, y desde allí efectuaron las cuidadosas observaciones.

El triunfo del equipo los hace proyectarse hacia la aún no descubierta Nube de Oort más allá de eso. El estudio fue publicado en la reconocida revista Nature.

José Ignacio Hermosa – BLes

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