Redacción BLes – Una antigua sonda soviética que se lanzó en 1972 con destino a Venus, pero que falló y quedó atrapada en una órbita de estacionamiento de la Tierra, podría estrellarse contra nuestro planeta este año.

La nave espacial rusa no tripulada, que debería haber sido propulsada hasta el segundo planeta de nuestro sistema, se fragmentó en cuatro piezas dos de las cuales reentraron en la atmósfera, yendo a estrellarse en un área rural de Nueva Zelanda.

“A la 1 de la madrugada del 3 de abril de ese año, cuatro bolas de aleación de titanio al rojo vivo de 13,6 kg aterrizaron en un radio de 16 km entre sí, justo en las afueras de Ashburton”, reportó New Zealand Herald en 2002.

“Las esferas de 38 cm de diámetro quemaron agujeros en los cultivos e hicieron profundas hendiduras en el suelo, pero nadie resultó herido”, precisó el diario.

En aquel entonces, científicos neozelandeses dictaminaron que las cuatro esferas de titanio halladas en los sembrados eran de origen ruso “debido a las marcas de fabricación y a la soldadura de alta tecnología”.

Cuando Sir Keith Holyoake, entonces Ministro de Relaciones Exteriores de Nueva Zelanda, declaró que los soviéticos negaban oficialmente la propiedad de la nave, las Fuerzas Aéreas de los Estados Unidos rastrearon hasta encontrar que en realidad se trataba de la nave rusa Venus 9, que tras fallar el 31 de marzo de 1972, “se rebautizó como Soviet Cosmos 482”.

Predicciones de reentrada del Cosmos 482

En cuanto a las partes que todavía flotan a la deriva en la atmósfera terrestre, el astrónomo e historiador Pavel Shubin, predijo en 2019 que chocarían contra la superficie terrestre en algún lugar difícil de predecir -entre los 52 grados de latitud norte y los 52 grados de latitud sur- entre 2023 y 2035, según Sputnik News.

Sonda Soviet Cosmos 482 (imagen de archivo)
Sonda Soviet Cosmos 482 (imagen de archivo)

Sin embargo, recientemente, el observador satelital Thomas Dorman de la comunidad de Zeb, al noreste de Oklahoma, que ha seguido el curso orbital de Cosmos 482 durante los últimos años anunció que ha hecho una reevaluación con su equipo de la nave que completa una vuelta a la Tierra cada 112 minutos.

“Nuestra suposición es que tal vez entre el 40 y el 50 por ciento de la parte superior de la nave espacial aún pueda estar allí”, expresó a Space.com. “Es interesante notar que el apogeo [distancia más alejada] de la órbita está comenzando a decaer lentamente. Mi suposición ahora mismo es que el reingreso puede darse desde finales de este año hasta mediados del año que viene”.

“Pero predecir su caída es tanto un arte como una ciencia. La otra cuestión es que nadie puede predecir la actividad solar para el próximo año, lo que podría afectar el tiempo de decaimiento”, añadió.

Las estimaciones de Dorman se basan en que tanto el apogeo, situado a unos 3.000 km, como el perigeo -el punto más bajo de la órbita-, ubicado a unos 200 kilómetros, se están reduciendo paulatinamente.

Asimismo, indicó que la nave tiene un recubrimiento térmico muy resistente para soportar el calor de Venus -que alcanza temperaturas de fusión del mercurio- mucho más hostiles que las de ingreso en la atmósfera. “Sí, la nave de descenso sobrevivirá una reentrada sin problemas”, afirmó.

“Hay indicios de estructuras más pequeñas, pero no están confirmadas. A pesar de los resultados exitosos, el misterio en torno a la verdadera condición del Cosmos 482 y qué elementos de la nave espacial están exactamente en órbita aún permanece sin resolver”, informó el astrofotógrafo Ralf Vandebergh que también vigila y documenta la deriva de los restos espaciales de la sonda soviética desde hace ocho años.

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Temas: Categorías: Ciencia