Redacción Bles – Existe un pequeño grupo de árboles que son una excepción en la naturaleza, ya que absorben metales pesados como el níquel y el zinc a través de sus raíces y los acumulan en grandes cantidades en su tronco, hojas y semillas. Estas son las llamadas plantas hiperacumuladoras, y son nativas de la isla de Nueva Celedonia, Oceanía (Pacífico sur).

Pycnandra de Nueva Celedonia.

A esta categoría de plantas acumuladoras pertenece la Pycnandra acuminata, una especie que absorbe níquel del suelo a través de sus raíces y lo concentra en su organismo, en una proporción de un 25%. Esto se puede ver en la resina color azul verdoso que segrega su tallo, el cual es producido por el níquel.

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Este árbol puede alcanzar hasta 20 metros de altura, y pertenece a la familia Sapotaceae. Es un arbusto de bosque lluvioso, y su presencia se restringe a ciertas áreas del bosque de Nueva Caledonia, donde sus suelos son ultramáficos, ricos en níquel y zinc.

Así se ve el suelo en Nueva Celedonia, por la presencia de metales.

Hasta el momento los científicos no saben con certeza a qué se debe esta capacidad de las plantas acumuladoras, pero tienen varias hipótesis: una es que puede ser un mecanismo de defensa contra los hervíboros e insectos, ya que la presencia del níquel las vuelve desagradables y tóxicas; la otra es que ésta es su manera particular de hacerle frente a los suelos hostiles.

Un equipo de investigadores de la Universidad de Queensland ha estado estudiando el Pycnandra acuminate. El doctor Antony van der Ent, indicó a BBC: “Como sujeto de estudio es todo un desafío porque crece muy lentamente y le lleva décadas producir flores y semillas. Está bajo amenaza por la deforestación propia de las actividades mineras y por los incendios forestales”.

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El Pycnandra y otras plantas hiperacumuladoras están siendo estudiadas por medio de la técnica de los rayos X en el Sincrotrón Alemán de Electrones (DESY), que es el mayor centro de investigación de física de partículas, en Hamburgo.

Una imagen de semillas de Alyssum murale -otra planta hiperacumuladora- producida por la fluorescencia de los rayos X. El níquel se ve en azul. CORTESÍA: ANTONY VAN DER ENT

La doctora Kathryn Spiers, quien trabaja en el Sincrotrón Alemán de Electrones, explica: “Si usas un microscopio convencional puedes ver las estructuras, pero no puedes precisar de qué están hechas”. En cambio, con el sincrotón, que es un acelerador de partículas, el detector es más rápido.

Algunos científicos creen que esta extraña capacidad de la Pycnandra, probablemente no se deba a la interferencia del hombre en el medioambiente, sino que es una propiedad innata de las plantas originarias de esa clase de suelos ricos en metales.

“La evolución de las plantas hiperacumuladoras se ha visto muchas veces en diferentes familias y probablemente ha llevado millones de años. Estas plantas fueron encontradas en suelos naturalmente enriquecidos con metales”, afirma Van der Ent.

Árbol de Pycnandra acuminata.

Los científicos ven a las plantas hiperacumuladoras como una oportunidad para el futuro, donde sean usadas en la limpieza de suelos contaminados por acción del hombre, como es el caso de materiales tóxicos. Además, se podrían cultivar en suelos pobres en nutrientes pero ricos en metales, para extraerlos después de ser absorbidos.

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