Redacción Bles – Un equipo de astrónomos descubrió un agujero negro ubicado en el núcleo de una galaxia que ‘devora‘ 4 lunas, tres veces al día (sumando un total de 12 lunas en 24 horas), según informó la NASA este miércoles 10 de septiembre.

Los científicos explicaron que el agujero se encuentra a 250 millones de años luz de la Tierra, en la galaxia GSN 069, y que tiene una estructura de alimentación organizada como si fuera ‘desayuno, almuerzo y cena’.

Los datos fueron recogidos desde el Observatorio de rayos X Chandra de la NASA y el XMM-Newton de la Agencia Espacial Europea, los cuales captaron una extraña actividad en forma de ráfagas de rayos X que se repite en ciclos de 9 horas, durante los 54 días que estuvo bajo observación.

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Esto indicó que el supermasivo consume grandes cantidades de material en un horario regular.

Está en un plan de comidas como nunca hemos visto antes“, dijo Giovanni Miniutti, científico del Centro de Astrobiología de la ESA en España. “Este comportamiento es tan inédito que tuvimos que acuñar una nueva expresión para describirlo: ‘Erupciones cuasi periódicas de rayos X’“, agregó.

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El agujero negro, que contiene aproximadamente 400.000 veces la masa del Sol, ‘devora‘ un equivalente de casi un billón de billones de libras en ‘alimento‘.

Tras las observaciones los astrónomos concluyeron que el flujo de la materia que viajaba hacia el agujero se aceleraba y ralentizaba con periodicidad, pasando lo mismo con la temperatura del gas que lo conforma, que variaba  de 555.000 a 1.389.000 grados centígrados.

El centro de la galaxia GSN 069.
El centro de la galaxia GSN 069.

Para explicar este fenómeno los científicos propusieron dos hipótesis que podrían explicar la extraña presencia de las ráfagas de rayos X.

La primera sugirió que estas se deberían al efecto del movimiento cíclico del disco de materia circundante del agujero negro, que hace que se acumule la energía, desestabilizándolo y provocando la caída de gran cantidad de partículas en su interior.

La segunda propuso que podría deberse a la interacción entre estas ráfagas y otro cuerpo del cosmos, probablemente los restos de una estrella parcialmente devorada.

De todas maneras, los astrónomos no han podido establecer el origen de dicho fenómeno y permanecen atentos a las observaciones futuras, las cuales serán cruciales para ver si esta tendencia continúa.

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Temas: Categorías: Ciencia