Redacción BLes– El telescopio espacial Kepler de la NASA vislumbró cuatro planetas “flotantes” en el espacio profundo que parecían vagar solos sin estar vinculados a ninguna estrella.

El estudio fue dirigido por Iain McDonald, de la Universidad de Manchester en el Reino Unido (ahora en la Universidad Abierta en el Reino Unido), empleó datos recogidos en 2016 durante la fase de la misión K2 del telescopio espacial Kepler de la NASA, según el Daily Mail.

Kepler siguió de cerca un campo repleto de millones de estrellas cerca del núcleo de nuestra galaxia cada 30 minutos durante este estudio de dos meses con el fin de descubrir eventos de microlente gravitacional poco comunes.

“Estas señales son extremadamente difíciles de encontrar. Nuestras observaciones apuntaron a un telescopio viejo y enfermo, con una visión borrosa, en las partes más densamente pobladas del cielo, donde ya hay miles de estrellas brillantes que varían de brillo, y miles de asteroides que rozan nuestro campo”, dijo el profesor Iain McDonald, autor del estudio.

Entre las 27 posibles señales de microlente con duraciones cortas que van de una hora a diez días, el equipo del estudio identificó cuatro nuevos planetas que creen que son “de masas similares a la Tierra”.

“Es tan fácil como buscar el único parpadeo de una luciérnaga en medio de una autopista, utilizando sólo un teléfono de mano”, dijo el profesor McDonald sobre la posibilidad de que puedan captar la existencia de los planetas.

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Los investigadores sugirieron que los planetas podrían haber sido expulsados de su estrella anfitriona original en una lucha con sus hermanos planetarios más pesados en el sistema.

Aunque los investigadores no han podido detectar la ubicación específica de los planetas, el profesor McDonald proyectó que podrían estar “a varios miles de años luz”.

A pesar de ser expulsados de sus sistemas solares, investigaciones anteriores han revelado que los planetas rebeldes pueden ser capaces de retener más de la mitad de sus lunas durante el proceso de expulsión, lo que les permite mantener condiciones similares a la vida durante miles de millones de años.

“Si un planeta como la Tierra fuera arrojado al espacio profundo, lejos del calor de una estrella, esperaríamos que los océanos se congelaran y la atmósfera se condensara en la superficie”, dijo el profesor. “La vida aún podría continuar, pero sólo en lugares como los respiraderos hidrotermales, donde hay otra fuente de energía”.

El telescopio Kepler de la NASA fue lanzado en 2009 con una misión inicial para buscar planetas del tamaño de la Tierra orbitando otras estrellas, pero fue retirado del servicio en 2018 tras quedarse sin el combustible necesario.

Kepler reanudó su misión con el proyecto K2 con el combustible restante y cambiaría su campo de visión a nuevas porciones del cielo aproximadamente cada tres meses para recoger datos.

“Kepler ha logrado lo que nunca fue diseñado para hacer, al proporcionar más pruebas tentativas de la existencia de una población de planetas de masa terrestre que flotan libremente”, dijo el autor del estudio, Eamonn Kerins, de la Universidad de Manchester.

“Ahora pasa el testigo a Roman, que se encargará de encontrar esas señales, tan esquivas que el propio Einstein pensaba que era improbable que se observaran”, añadió.

Iain McDonald – BLes.com