Redacción BLes – La técnica llamada craneotomía, perforación del cerebro, que se aplica hoy en día cuando la vida del paciente está en peligro, ya era practicada en la antigüedad para curar o para cumplir rituales religiosos. Pero aún más: un estudio reciente encontró que aproximadamente un 80% de estas intervenciones quirúrgicas realizadas por lo incas fueron exitosas.

Recientes estudios científicos publicados en la revista World Neurosurgery, encabezados por el Dr.  David Kushner, revelan los sorprendentes resultados del “ranking” de supervivencia de esta técnica de intervención quirúrgica, en la que los incas, más que cualquier otro grupo, lograron que entre el 75% y el 83%  de los pacientes vivieran para contarlo.

Se cree que esta técnica se inició hace aproximadamente 7,000 años, ya que esa era la edad de un cráneo perforado encontrado en Alsacia, región francesa colindante con Alemania, hace dos décadas.

Durante la Guerra de Secesión (1861 a 1865), la supervivencia era del 50%. Los 59 cráneos procedentes de Perú, cuya edad corresponde a 400 a 200 años a.c., analizados por Kushner y su equipo, demostraron que la tasa de supervivencia en esa época era del 40%; sin embargo los 421 cráneos del período entre 1000 a 1400 d.c. mostraron que esa cifra era del 53% y 160 ejemplares procedentes del Cuzco entre 1400 a 1500 d.c. mostraron que la tasa de supervivencia era del 75% al 83%.

Esto revela que los antiguos peruanos refinaron el método quirúrgico, según el bioarqueólogo Corey Ragsdale, de la Universidad del Sur de Illinois.

Los investigadores no encontraron evidencias del procedimiento de la aplicación de anestesia, pero sí reportaron que los incas practicaron esta técnica para tratar dolores de cabeza crónicos o enfermedades mentales.

Su técnica era realizar pequeñas perforaciones y se cree que trabajaban en mejores condiciones higiénicas porque usaban herramientas de piedra que eran estériles y disminuían el riesgo de infección, a diferencia de las herramientas de metal de la época de los romanos que se lavaban con agua y se reutilizaban, propagando infecciones.

 “Tampoco sabemos qué usaron como anestesia, pero debido a que hubo tantas (cirugías craneales) deben haber usado algo, posiblemente hojas de coca o una bebida fermentada. No hay registros escritos así que simplemente no lo sabemos”, apuntó Kushner.

Hoy en día, la supervivencia por esta intervención se incrementa gracias a los nuevos adelantos en tecnología y diagnóstico.

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