Redacción BLes– Según un informe presentado por el experto en China Steven Mosher, la Iglesia católica ha sufrido una creciente persecución por el gobierno chino desde que éste firmó un acuerdo con el Vaticano en el 2018.

La Iglesia Católica en China ha estado dividida durante mucho tiempo entre la Iglesia “clandestina”, en plena comunión con Roma, y ​​la Asociación Patriótica Católica China (CCPA), administrada por el estado, leal al gobierno y no al Vaticano.

El Partido Comunista Chino (PCCh), en 2018, llegó a un acuerdo con el Vaticano sobre el nombramiento de obispos católicos en el país. A través del cual ya no recaería sobre el Papa la designación de obispos, sino que sería una tarea compartida y negociada entre las autoridades del Vaticano y el gobierno del régimen chino.

El PCCh, afirma Mosher en su artículo para el Registro Nacional Católico, pretendía que el acuerdo sirviera como una herramienta para obligar a los obispos y al clero de la iglesia clandestina a unirse a la Asociación Patriótica.

Como informó Breitbart News en noviembre pasado, un número creciente de fieles católicos chinos ha criticado el acuerdo del Vaticano con el PCCh, insistiendo en que ha envalentonado a los funcionarios en su persecución de los cristianos.
Según Mosher, el Vaticano y el PCCh tenían objetivos muy diferentes en mente al firmar el polémico acuerdo de 2018, pero mientras que Beijing se alejó habiendo logrado todo lo que se propuso, el Vaticano no obtuvo nada para resolver sus objetivos

El supuesto propósito del Vaticano era crear un mecanismo mediante el cual podría colaborar con el régimen chino en el nombramiento de nuevos obispos, y en consecuencia lograr que el PCCh reconozca la autoridad del Papa sobre el catolicismo, lo que le permitiría interceder para intentar reducir la brecha entre la iglesia “clandestina” y la Asociación Patriótica Católica China.

“Es seguro decir, casi dos años después de la firma del acuerdo, que si bien el Partido Comunista de China ha logrado sus objetivos, el Vaticano claramente no lo ha hecho”, afirma Mosher. Con solo cinco obispos “clandestinos” finalmente aceptados a la fecha, se puede afirmar que el acuerdo sólo fue utilizado para la persecución tanto de la Iglesia clandestina como de la CCPA.

El informe asegura que la situación en China para los seguidores de todas las religiones (católicos, protestantes, budistas, taoístas, musulmanes) se deterioró bruscamente como parte del plan del dictador Xi Jinping para poner toda la práctica religiosa en el país bajo el control absoluto del PCCh.

Bajo el liderazgo de Xi Jinping, afirma Mosher, el PCCh está llevando a cabo “una nueva Revolución Cultural, cuyos objetivos específicos incluyen todas las religiones organizadas y a todos los creyentes religiosos. El objetivo no es simplemente restringir y controlar toda actividad y creencia religiosa, sino reemplazar por completo dicha actividad y creencia con el culto al PCCh, su ideología y sus líderes”.

Como informó Breitbart News el mes pasado, las autoridades chinas han amenazado a los ciudadanos cristianos, sobre todo a los más pobres, con suspender todos los beneficios sociales a menos que retiren las imágenes cristianas de sus hogares y las reemplacen por retratos de Xi y el presidente Mao Zedong.

El partido “se concibe a sí mismo como una religión secular y está decidido a imponer esa religión al pueblo de China mediante el despliegue de todos los recursos considerables que una dictadura unipartidista con alta tecnología tiene a su disposición”, advierte Mosher.

En la contraposición de la política, el presidente Trump desde el inicio de su mandato ha destacado la importancia de que los gobiernos del mundo garanticen la libertad religiosa de sus ciudadanos. El pasado 2 de junio, mediante una orden ejecutiva, indicó que la libertad religiosa de todas las personas del mundo es una prioridad política de los Estados Unidos. Y se comprometió a garantizar que su gobierno respetará y promoverá vigorosamente esa libertad, incluso en el extranjero.

A principios de año el presidente Trump finalizó un discurso diciendo: “Nuestros fundadores entendieron que ningún derecho es más fundamental para una sociedad pacífica, próspera y virtuosa que el derecho a seguir las propias convicciones religiosas”

Estos fuertes ideales basados en la Fe religiosa y la libertad, se oponen drásticamente a las bases fundamentales del comunismo ateo y dictatorial. Sumando en consecuencia, un factor más en el abismo existente entre Estados Unidos y el régimen chino.

Andrés Vacca – BLes.com