Lo que llama la atención de los expertos es el tamaño colosal de las nubes de polvo, mucho mayor de lo que se esperaría de un objeto tan pequeño.

Este proceso ocurre cada 19 días aproximadamente, pero la duración y la intensidad de las atenuaciones del brillo varían mucho.

El equipo cree que el culpable no es el asteroide o planeta como tal, sino las nubes de polvo emitidas esporádicamente por dicho objeto.

Lo que llama la atención de los astrónomos es el tamaño colosal de las nubes de polvo, mucho mayor de lo que se esperaría de un objeto tan pequeño como el que orbita a TIC 400799224, indica RT.

“La naturaleza del propio cuerpo en órbita es desconcertante porque la cantidad de polvo emitido es grande; si se produjera por la desintegración de un objeto como el asteroide Ceres de nuestro sistema solar, solo sobreviviría unos 8.000 años antes de desaparecer”, señala un comunicado de prensa emitido por el centro de astrofísica Harvard-Smithsonian, institución a la que pertenece la astrónoma Karen Collins, una de las autoras del estudio.

 

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