El exembajador del Reino Unido en los Estados Unidos, Christopher Meyer, advirtió al régimen chino que, como si fuera un efecto boomerang, todos sus esfuerzos por generar conflictos con los países libres terminará volviéndose en su contra.

En una entrevista con Times Radio, Meyer alentó al Gobierno de Boris Johnson a mostrar coraje y ser una “amenaza creíble” para China.

En ese sentido, expresó que la comunidad internacional debe demostrarle al Partido Comunista que avanzando sobre Hong Kong, en la guerra cibernética o en los conflictos en la frontera con India y el Mar del Sur de China, lo único que está haciendo es autodañarse.

“Lo que están haciendo ahora a través de un lienzo tan amplio para antagonizar a otros estados y haciéndoles sentir miedo, en realidad va a dañar su propio interés nacional”, afirmó Meyer de acuerdo a un reporte de Daily Express.

A juzgar por las declaraciones confrontativas de Beijing, el diplomático aseguró que la solución para no llegar a un conflicto bélico pasa por demostrar la fortaleza y determinación de Reino Unido.

“Queremos intentar mitigar todo eso por medio de la diplomacia respaldada por la amenaza creíble de la fuerza”, aseguró.

Las declaraciones de Meyer se dieron el martes, horas antes de que, en lo que era un secreto a voces, el primer ministro británico Boris Johnson prohibiera a Huawei participar de la red 5G de Gran Bretaña, hecho que desató el enojo de Beijing.

De esta forma, Londres se unió a Washington al señalar que “el mayor fabricante de equipos de telecomunicaciones del mundo ya no es bienvenido en Occidente”, aseguró la periodista Alessandra Scotto di Santolo en su artículo publicado en el Express.

Cuando en julio de 2019 Johnson se convirtió en Primer Ministro, se encontró con un acuerdo avanzado por los gobiernos anteriores para que Huawei participe de la red 5G.

Ante ello, el presidente estadounidense Donald Trump instó a su par británico a que revoque su decisión, y si bien Johnson amagó a hacerlo, finalmente terminó cediendo ante la presión de Beijing en enero de este año.

Sin embargo, ante el avance del coronavirus (el cual contrajo el propio Johnson) -y la percepción de que Beijing ocultó información crucial sobre la pandemia- y la imposición de la ley de seguridad nacional por parte del Partido Comunista chino (PCCh) sobre Hong Kong, que rompió su acuerdo con Gran Bretaña del denominado “un país, dos sistemas”, Johnson dio un giro a la relación bilateral y canceló el controvertido acuerdo.

A fines de junio, el Departamento de Defensa de los Estados Unidos determinó que Huawei es propiedad o está respaldada por el ejército chino, según un reporte de BBC.

En el mismo sentido, a comienzos de este año tres congresistas estadounidenses alertaron que trabajar con Huawei es similar a trabajar con la KGB durante la Guerra Fría.

La Casa Blanca puso a Huawei en una lista negra en mayo de 2019 alertando que es una amenaza para la seguridad nacional. La sanción restringió las ventas a la compañía de bienes hechos en Estados Unidos, como los semiconductores.

Recientemente, los funcionarios estadounidenses anunciaron nuevas normas destinadas a restringir la capacidad de Huawei para autoabastecerse de chips, una capacidad que es fundamental para sus esfuerzos de vender equipos de red 5G.

De hecho, la “excusa” del gobierno de Johnson para poner fin al contrato con Huawei fue precisamente el impacto que las nuevas sanciones de EE. UU. tienen sobre la tecnología de chips, asegurando que las medidas adoptadas por Washington afectan la capacidad de la empresa china para seguir siendo un proveedor fiable.

Según el análisis de Scotto di Santolo, la decisión de Johnson parece no tener vuelta atrás y marcaría el final de más de tres décadas de políticas bilaterales condescendientes con el régimen chino.