(Minghui.org) Wuhan es una de las ciudades antiguas más famosas de China y tiene un magnífico legado histórico y cultural. Uno de los acontecimientos más famosos que han tenido lugar allí fue el Levantamiento de Wuchang de 1911, que llevó a la caída de la Dinastía Qing y al establecimiento de la república de China, la primera de su tipo en Asia.

Como centro de comunicaciones clave con una población de 11 millones, Wuhan es también uno de los centros económicos de China Central, lo que le ha valido el apodo de “Chicago de China”. Alberga más de 350 institutos de investigación, 1.656 empresas de alta tecnología y numerosas incubadoras de empresas respaldadas por la financiación de 230 empresas de la lista Fortune 500.

Sin embargo, Wuhan se ha convertido en un pueblo fantasma desde el brote de coronavirus. A medida que la pandemia mortal se ha ido extendiendo por todo el mundo, ha infectado a más de 15 millones de personas en todo el mundo y un número acumulado de muertes superior al medio millón.

Cuando echamos un vistazo a algunos de los principales acontecimientos que han tenido lugar en Wuhan durante el régimen del partido comunista chino (PCCh), puede que nos dé algunas pistas sobre cómo una ciudad antaño gloriosa se convirtió en el epicentro mundial de la desgracia.

1958: Ciudad modelo durante el gran salto adelante

Después de la campaña antiderecha de 1957 que buscaba derribar a los intelectuales, el entonces líder del PCCh Mao Zedong tenía la ambición de que China superara a Gran Bretaña y a los Estados Unidos en la producción industrial en un plazo de 15 años.

En respuesta al llamamiento de Mao y su manifestación en el movimiento del gran salto adelante de 1958, muchos líderes del PCCh, cuadros locales y periodistas de China se pelearon entre sí para ganarse unos a otros fabricando cifras de producción agrícola imposiblemente altas.

Por ejemplo, se informó de que un solo repollo chino en Hebei pesaba 250 kilos. El 13 de agosto de 1958, el People’s Daily publicó un titular en el que se afirmaba que Macheng, una ciudad cercana a Wuhan, tenía un rendimiento de arroz de casi 37.000 jin por mu (110 toneladas por acre), unas 90 veces superior a la producción real en ese momento.

La noticia fue rápidamente reeditada por el periódico del partido comunista soviético, Pravda. Más de 100.000 personas visitaron este “campo satélite” para aprender de la experiencia de los agricultores, entre ellos muchos expertos de países socialistas como la Unión Soviética, Alemania Oriental, la República Checa, Corea del Norte, etc. El entonces primer ministro de China, Zhou Enlai, también fue en persona e hizo una película de su visita.

¿Cómo surgió esta cifra aparentemente ridícula? Resultó que para vencer a otra comuna, que había reportado un rendimiento unitario de 10.000 jin por mu, la comuna de Jianguo Nro. 1 decidió pesar las mismas canastas de arroz una y otra vez hasta llegar a la cifra de 37.000 jin.

Cuando un joven de un equipo de inspección preguntó cómo se las arreglaron para cultivar tantas plantas de arroz con una densidad tan alta, el líder del equipo lo acusó de ser “demasiado quisquilloso” y de “ir en contra del gobierno central del PCCh y del presidente Mao”. El joven fue apartado y criticado en el acto. Más tarde fue etiquetado como un derechista y castigado.

Esto es similar a lo que ocurrió al comienzo de la pandemia. Cuando el Dr. Li Wenliang en Wuhan compartió información sobre el coronavirus en las redes sociales con sus colegas médicos el 30 de diciembre de 2019, fue inmediatamente reprendido por las autoridades y castigado por “difundir rumores”. Lamentablemente, el doctor Li falleció más tarde a causa del virus.

Menos de un año después del glorioso momento de la comuna Nro. 1 de Jianguo, China fue golpeada por una devastadora hambruna como resultado de las absurdas políticas del PCCh y de que los líderes locales del partido siguieran ciegamente la línea del partido. Quedó poco grano en la aldea, dejando a la gente sin otra opción que comer hierbas silvestres y corteza de árbol.

Gong Zhentang, un superviviente de la tragedia, dijo a un periodista en 2019: “Fue realmente terrible. Las muertes fueron demasiadas para contarlas”.

Según estadísticas fidedignas, unos 45 millones de personas en China murieron de hambre durante la hambruna provocada por el hombre que duró de 1959 a 1962. Los líderes del PCCh nunca se han disculpado por sus malas acciones hasta hoy.

1967: Un número desconocido de jóvenes perecieron en el río Yangtsé

Mao llamó a la juventud china a “templarse” en los ríos y lagos en 1962. Siendo él mismo un gran nadador, Mao fue a nadar por última vez en el río Yangtsé el 16 de julio de 1966, a la edad de 73 años. Para conmemorar el baño de Mao en el río Yangtsé, las autoridades del PCCh en Wuhan organizaron un evento de “Cruce del río Yangtsé” el 1 de agosto de 1967.

Para muchos, se convertiría en un día trágico.

Bajo el culto a la personalidad de Mao, fue aclamado como alguien más allá de los dioses. Los jóvenes, en su mayoría de colegios y universidades, participaron en el evento de cruzar el río con orgullo y honor.

Decenas de miles de espectadores se agolparon a lo largo de los muelles de Hanyang ese día. Hacía un calor abrasador, y algunas personas se desmayaron por el sofocante calor del verano mientras los burócratas hacían largos discursos uno tras otro. La gente comenzó a entrar en pánico.

En ese momento, se disparó el pistoletazo de salida, y las multitudes de personas se precipitaron a entrar en el río. Miles trataron de entrar al mismo tiempo desde una entrada de 20 metros de ancho. Comenzó una estampida… algunas personas fueron pisoteadas hasta morir, otras fueron asfixiadas, otras fueron empujadas al río y se ahogaron.

Un superviviente recordó su calvario más tarde: “Tan pronto como salté al río, mi cabeza y mis hombros fueron inmediatamente empujados al agua por varias manos. Instintivamente tiré y pateé para tratar de subir a la superficie, pero sentí que estaba rodeado de manos, pies y cuerpos que estaban enredados en el agua. Finalmente, logré levantar la cabeza por encima del agua, pero no pude ver a ninguno de mis amigos. Solo podía ver innumerables cabezas retorciéndose en el agua, como una olla de bolas de masa moviéndose arriba y abajo”.

La cámara de congelación de la Planta de Procesamiento de Carne de Wuhan estaba llena de cuerpos apilados de este evento, y también los hospitales y funerarias. Nadie sabe exactamente el número de muertos.

1999: Crímenes cometidos por la estación de televisión de Wuhan, sectores médicos y de educación

El PCCh comenzó a perseguir a los practicantes de Falun Dafa el 20 de julio de 1999. La estación de televisión de Wuhan encabezó la política de persecución del PCCh; incluso antes del inicio formal de la represión, Zhao Zhizhen, el entonces jefe de la estación, siguió de cerca al partido y realizó un programa difamatorio sobre Falun Dafa. La película de 6 horas fue usada más tarde como material de lavado de cerebro por el PCCh para calumniar a Falun Dafa y fue transmitida a nivel nacional para incitar el odio de la gente hacia la pacífica práctica espiritual.

Como resultado, innumerables personas comenzaron a albergar resentimiento hacía Falun Dafa. Este acto de la estación de televisión de Wuhan, encabezada por Zhao Zhizhen, llevaría a serias consecuencias.

Lamentablemente, el sector de la educación en Wuhan también siguió de cerca al PCCh y participó activamente en la persecución a Falun Dafa como verdugos. Por ejemplo, la Universidad de Wuhan estableció la llamada “asociación anticulto Hubei” en su campus, recopiló material didáctico para difamar a Falun Dafa, e impulsó la desinformación sobre la práctica a la sociedad internacional. A innumerables personas, especialmente jóvenes, les lavaron el cerebro con los libros de texto difamatorios y los resultados de las llamadas investigaciones para que se pusieran ciegamente del lado del PCCh.

Lo peor de todo es que las instituciones médicas de Wuhan han participado activamente en un crimen contra la humanidad: la sustracción forzada de órganos a practicantes vivos de Falun Dafa. Según un informe de la Organización Mundial para la Investigación de la Persecución a Falun Gong (WOIPFG), Lin Zhengbin junto con más de 80 médicos del hospital de Wuhan Tongji, así como otros 48 del hospital de la unión de Wuhan, han participado en la sustracción forzada de órganos. Los investigadores descubrieron en 2014 que solo en el hospital de Tongji se habían realizado casi 3.000 trasplantes de riñón, y para 2018, el número había alcanzado la asombrosa cifra de 6.000, la mayor cantidad de cualquier hospital de China. Esta atrocidad aún continúa hoy en día.

Además, Wuhan es una de las ciudades donde la persecución a Falun Dafa es más severa. Hay más de 60 centros de lavado de cerebro en sus diversos distritos, donde en los últimos 21 años han sido perseguidos decenas de miles de practicantes de Falun Dafa. Estos practicantes fueron golpeados, privados permanentemente del sueño, electrocutados con picanas eléctricas en zonas sensibles, atados en posiciones dolorosas, y sometidos a muchas otras formas de tortura física y tormento mental.

La oficina 610 es una organización similar a la Gestapo, creada el 10 de junio de 1999 por la dirección central del PCCh con el propósito expreso de perseguir a Falun Dafa. Tiene sucursales en todos los niveles de la administración en toda China. La oficina 610 de Wuhan, la policía local y el poder judicial se han confabulado para enviar a los practicantes a campos de trabajo y prisiones, y muchos han muerto debido a la tortura.

Una de las víctimas fue la Sra. Liu Lihua, de 50 años, directora del Centro de Servicios Tecnológicos Agrícolas del Distrito de Hongshan en Wuhan. La Sra. Liu fue perseguida en numerosas ocasiones por hablar con la gente sobre Falun Dafa y por negarse a renunciar a su fe en los principios de Falun Dafa de “Verdad-Benevolencia-Tolerancia”.

Primero, fue detenida durante dos años en el primer centro de detención de la ciudad de Wuhan y en el campo de trabajo forzado de Hewan, donde fue atada en el ” lecho de muerte” y colgada en el aire por hacer los ejercicios de Falun Dafa. Luego fue enviada a otro campo de trabajo forzado durante un año, donde fue golpeada, alimentada a la fuerza y privada de sueño durante cuatro meses.

En abril de 2003, fue detenida ilegalmente de nuevo por el personal de la oficina 610 y llevada al centro de lavado de cerebro del lago Tangxun, donde fue torturada nuevamente. Se volvió extremadamente débil y murió el 9 de junio de 2006.

Despertando ante los desastres

El coronavirus golpeó primero a Wuhan, y lo hizo muy fuerte. El número exacto de muertos en Wuhan y en toda China sigue siendo desconocido debido al encubrimiento de las autoridades del PCCh. La cifra oficial es de más de 4.000, pero muchas evidencias, incluido el número de urnas entregadas a las familias de las víctimas del virus, parece sugerir un número de víctimas mortales de al menos 60.000 en la ciudad.

Muchas personas han despertado a raíz de la pandemia, tanto en China como en el extranjero.

Tu Long, un joven nacido y criado en China en la década de los noventa, solía creer que mientras no dijera nada fuera de lugar y se convirtiera en un “ciudadano obediente”, podría abrirse camino hacia arriba. Pero su perspectiva cambió completamente después de que supo la verdad al leer información sobre el PCCh desde el exterior a través de un cortafuegos. Ahora, ya no puede guardar silencio, informó la Voz de América el 14 de marzo de 2020, en un artículo titulado “Tengo la obligación de hablar por los muertos”.

“Cuando expulsaron a la ‘población de baja renta’ [trabajadores inmigrantes] en Beijing, me dije, trabajé muy duro. No soy parte de la ‘población de clase baja’, no me expulsarían”.

“Cuando construyeron los campos de concentración en Xinjiang [para los uigures], pensé, no soy de una minoría étnica, no tengo ninguna creencia religiosa, no tendré ningún problema”.

“Simpatizo con el sufrimiento del pueblo de Hong Kong, pero pensé que no saldría a la calle a protestar [por la democracia], porque no tiene nada que ver conmigo”, dijo. “Esta vez llegó a mi ciudad natal. Mucha gente a mi alrededor ya se había enfermado, algunos habían muerto, así que no podía soportarlo más”.

Tu Long estaba enfadado por el comportamiento de los funcionarios del PCCh a la hora de enfrentar la pandemia.

“Hasta hoy, no solo no ha salido [el funcionario] a pedir disculpas al pueblo de Wuhan, sino que nos han dicho que debemos odiar a los Estados Unidos, que debemos odiar a Japón, que debemos odiar a Corea del Sur, que debemos odiar a Taiwán y que debemos odiar a The Wall Street Journal. Nadie salió a asumir la responsabilidad”, dijo.

A Tu Long le pareció absurdo que los funcionarios empezaran a alabar al PCCh por su “sabio liderazgo” y a celebrar su “gran éxito” cuando la gente todavía estaba enferma y muriendo.

También reflexionó sobre sí mismo cuando condenó al PCCh: “La mayoría de los chinos, entre los que me incluyo, no son inocentes. Aceptamos que [los líderes del PCCh] hagan el mal, y algunos incluso los han ayudado a cometer actos malvados”.

Lo que él dijo se hace eco de una conocida línea de Edmund Burke, un estadista y filósofo irlandés del siglo XVIII: “Lo único necesario para el triunfo del mal es que los hombres buenos no hagan nada”.

Tu Long representa a un gran grupo de personas en China que ya no confían en el PCCh y anhelan la libertad.

A nivel internacional, se está formando y expandiendo rápidamente una coalición mundial para responsabilizar al PCCh por su conducta agresiva y delictiva. Cada vez más políticos, dirigentes empresariales y otras personas se han dado cuenta de que el PCCh nunca se atendría a las mismas normas y valores que se esperan de un gobierno decente y responsable y que la “política de apaciguamiento” adoptada en el pasado al tratar con el PCCh solo conduciría a una mayor inestabilidad y caos en el mundo. El PCCh debe ser enfrentado directamente, como se han dado cuenta.

El eecretario de estado de EE.UU. Mike Pompeo condenó la persecución a Falun Dafa por parte del PCCh: “Veintiún años de persecución a los practicantes de Falun Dafa es demasiado tiempo, y debe terminar”.

Más de 600 parlamentarios de 30 países también han firmado una declaración conjunta apoyando a Falun Dafa y pidiendo al PCCh que detenga la persecución.

Mucha gente opina que esto no es solo un asunto entre Falun Dafa y el PCCh, sino una batalla entre el bien y el mal y una prueba para todos nosotros. Tal vez cuando esta brutal persecución de los inocentes llegue a su fin, será un punto de inflexión para Wuhan y China.