Redacción BLes– China ha impuesto nuevas regulaciones draconianas que exigen al clero seguir los valores esenciales del comunismo y promover la “sinicización de la religión” -utilizando la intimidación de las repercusiones penales- en un nuevo golpe al concordato secreto sino-vaticano del Papa Francisco.

La Oficina Estatal de Asuntos Religiosos (SBRA) del Partido Comunista de China (PCCh) publicó el 1 de mayo las Medidas para la Administración del Clero Religioso, que establecen un sistema orwelliano de vigilancia y aprietan la soga del estricto control existente sobre todos los clérigos.

De acuerdo con el principio chino de independencia religiosa, las nuevas leyes exigen a los clérigos que muestren amor por el país, apoyen a los dirigentes del PCCh y al sistema socialista, y ejerzan los valores esenciales del socialismo.

Aunque las nuevas medidas no mencionan al Papa Francisco, el Partido Comunista Chino hace trizas su concordato secreto con el Vaticano.

El artículo 12 es otra bofetada al Vaticano porque exige a los clérigos no estar “sujetos a la dominación de fuerzas extranjeras, a la aceptación no autorizada de nombramientos por parte de grupos o instituciones religiosas extranjeras y a otros actos que violen el principio de independencia religiosa y autogestión.”

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Las nuevas medidas están diseñadas para crear una base de datos nacional de clérigos autorizados por el PCCh, con graves consecuencias para los clérigos de la Iglesia clandestina que no están registrados pero actúan como pastores de devotos católicos.

El artículo 16 estipula que “los obispos católicos serán aprobados y ordenados por la Conferencia Episcopal de la Iglesia Católica en China” (BCCCC) con la Asociación Católica Patriótica China (CPCA), y la BCCCC presentará un registro de la ordenación en un plazo de 20 días a la SBRA.

Los objetivos de la CPCA, según el ex obispo taiwanés Andrew Tsien, son sustituir a la actual Iglesia Católica Romana y, a largo plazo, abolir la religión para construir una sociedad puramente materialista y autoritaria.

Los obispos católicos también debían tener una copia del libro de familia del obispo y una copia de la tarjeta de residencia, así como la declaración de la elección democrática de los obispos por parte de la organización católica provincial, las regiones autónomas o los municipios directamente dependientes del gobierno central.

El Vaticano y China firmaron un acuerdo de dos años en septiembre de 2018 supuestamente para unificar la Iglesia católica.

En ese momento, el Papa Francisco se enfrentó a muchas críticas y advertencias por someterse al régimen del PCCh y negarse a condenar la persecución de los cristianos y los uigures musulmanes en China.

El activista católico de derechos humanos Benedict Rogers lamentó que el Papa Francisco renovara un acuerdo con el PCCh que no ha producido ningún dividendo para el presidente Xi Jinping y sólo división y dificultades para la Iglesia católica.

Según Bitter Winter, una revista china de derechos humanos, una vez registrado, el clérigo entra en un reino orwelliano en el que la lealtad al PCC y el afecto al partido se evalúan periódicamente, y el clero obtiene recompensas y sanciones en un sistema análogo al crédito social.

Incluso después de la firma del acuerdo sino-vaticano, todavía se produjeron detenciones después de que la diócesis decidiera utilizar una nave industrial abandonada como seminario.

Las autoridades chinas no han reconocido a la diócesis de Xinxiang desde que el Vaticano la erigió en 1936.

El 21 de mayo, la policía detuvo al obispo Joseph Zhang Weizhu, de 63 años, de la diócesis de Xinxiang, en la provincia de Henan, un día después de detener a sacerdotes y seminaristas por infringir supuestamente las nuevas normas religiosas draconianas del país.

El obispo Weizhu fue ordenado en secreto en 1991 porque la Conferencia Episcopal de la Iglesia Católica en China (BCCCC), alineada con el Estado, y la Asociación Patriótica Católica China se negaron a reconocer su nombramiento por el Vaticano.

La persecución en Xinxiang se produce cuando el Papa Francisco ha pedido a los católicos de todo el mundo que recen por los cristianos chinos al conmemorar la fiesta de la Santísima Virgen María, Auxilio de los Cristianos, y Patrona de su hermoso país el 24 de mayo.

Kathy Vittetoe– BLes.com