Redacción BLes – Un estudio afirma tener pruebas de que el virus responsable de la pandemia del SARS-CoV-2 fue inventado artificialmente por científicos chinos para que pareciera haberse materializado de forma natural.

El profesor británico Angus Dalgleish y el científico noruego Dr. Birger Sørensen son los autores de este informe demoledor. Dijeron que habían intentado notificar a los académicos y a las principales revistas médicas que el virus era producto de la “retroingeniería en China” durante el último año, pero no recibieron ninguna atención, informó el Daily Mail.

Se encontraron con la información mientras investigaban las vacunas para tratar el virus del Partido Comunista Chino (PCCh) (COVID-19).

Los autores afirman en su estudio que tienen “pruebas concluyentes” de que el SARS-CoV-2 fue incubado en un laboratorio por científicos chinos, que intentaron deliberadamente falsificar el virus como de desarrollo de curso natural.

El estudio también revela que los científicos de China que podían atestiguar los hechos maliciosos fueron “silenciados y desaparecidos” si intentaban decir la verdad, según la orden del PCCh de “destrucción, ocultación o modificación deliberada de datos” en torno al experimento.

Los autores tardaron meses en completar el trabajo. Examinaron los datos de 2002 a 2019 sobre los experimentos realizados en el laboratorio de Wuhan. En ellos, observaron la investigación de ganancia de función en la que supuestamente también salieron herramientas para trabajar con el virus desde universidades estadounidenses.

La investigación de ganancia de función implica la manipulación para hacer que el virus sea más eficaz o incluso darle la capacidad de transmitirse entre especies. El estudio se “justifica” al amparo de comprender mejor el comportamiento del virus y observar cómo puede surgir el peligro de una pandemia.

Estados Unidos ha etiquetado la investigación de ganancia de función como ilegal desde 2014.

A través de la investigación de ganancia de función en el laboratorio de Wuhan, el estudio alegó que los científicos extrajeron el coronavirus de los murciélagos y ajustaron deliberadamente su genoma para que pudiera ser transmisible incluso entre humanos.

Sørensen y Dalgleish se dieron cuenta de que la espiga del virus contiene una pista que demuestra que se originó de forma no natural, al tener una fila de cuatro aminoácidos, todos con carga positiva. Los “picos” cargados positivamente serían atraídos y se unirían a las células humanas negativas, causando la infección.

Sørensen dijo que es raro que los organismos fuera del entorno del laboratorio lleven tres cargas positivas seguidas. Esto es un indicio concluyente de que el virus fue diseñado.

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“Las leyes de la física significan que no se pueden tener cuatro aminoácidos con carga positiva seguidos. La única forma de conseguirlo es fabricarlo artificialmente”, explicó Dalgleish.

Al relacionar estas “huellas dactilares únicas” con la pandemia del virus pcch, los investigadores afirmaron que una evolución natural del virus, como han insistido las autoridades chinas, “no parece haber ocurrido”.

“La implicación de nuestra reconstrucción histórica, que postulamos ahora más allá de toda duda razonable, del virus quimérico SARS-CoV-2 manipulado a propósito hace que sea imperativo reconsiderar qué tipos de experimentos de ganancia de función es moralmente aceptable emprender”, escribieron.

Laura Enrione – BLes.com

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