Redacción BLesEl principal corresponsal político para la programación estadounidense de un medio estatal chino que fue elegido para formar parte de la organización globalista, Foro Económico Mundial, ha defendido repetidamente el funcionamiento de los campos de trabajo forzado de Xinjiang, donde el PCCh está llevando a cabo genocidio contra minorías étnicas y religiosas.

En varias entrevistas, el periodista Wang Guan, con vínculos con el Partido Comunista chino (PCCh), ha reivindicado los campos de concentración, a los cuales menciona como “centros de reeducación”, haciéndose eco de la denominación que les da el régimen como una manera de tapar las atrocidades que se cometen dentro. 

Son varias las evidencias que documentan el genocidio que el régimen chino está cometiendo contra personas inocentes, por su fe o por su etnia, principalmente contra practicantes de Falun Dafa, una disciplina espiritual de la escuela Buda, tibetanos y uigures.

Incluso se ha descubierto un lucrativo negocio para el régimen chino. Diversas organizaciones internacionales como también respetados investigadores han recogido evidencias de que el régimen chino utiliza el aparato estatal para matar a los practicantes de Falun Dafa por sus órganos para venderlos en el mercado de trasplantes.

Acorde a lo que indica el medio China Global Television Network (CGTN) controlado por el PCCh, antes de mudarse a los Estados Unidos, Guan fue el principal corresponsal en Beijing de la red de noticias en inglés de CGTN, CGTN News, con base en Washington DC.

En un artículo que promociona el documental, que llamó “Western double standards on Xinjiang busted” (“El doble rasero occidental sobre Xinjiang al descubierto”), realizado durante un viaje a Xinjian, el periodista hizo una defensa de los campos de concentración chinos mostrando el relato de uigures desmintiendo que el PCCh estaba llevando a cabo persecución étnica allí. 

“Con respecto a la Región Autónoma de Xinjiang Uygur de China, muchos en Occidente creen que hay un problema de “represión étnica”, en lugar de un desafío de terrorismo. Y los “campos de reeducación” son el caso más reciente”, escribió Wang Guan.

Los uigures son una minoría étnica en su mayoría musulmana que habitan la Región Autónoma Uigur de Xinjiang (XUAR), en el extremo occidental de China. Ellos mantienen su propio idioma y cultura.

En el documental, Guan además presentó a varios supuestos sobrevivientes de los “campos de reeducación” que alinearon sus testimonios a la propaganda del régimen diciendo que su internamiento en los campos les proporcionaron mayores habilidades para trabajar. 

Wang intenta con cada testimonio señalar ‘el éxito y la eficacia del programa’ implementado por el régimen.

“Conocimos al artista Abulizikari Aobuli, de 33 años, quien perfeccionó sus habilidades pictóricas en el centro de reeducación y ahora trabaja en una galería. Hablamos con Yuregul Yusan, de 30 años, que trabaja en el sector de la hostelería. Encontramos a Rukiya Yakup, de 26 años, quien mejoró su mandarín y ahora trabaja como agente de bienes raíces. Y conocimos a Halinur, de 23 años, que ahora es cajera en un restaurante”, dijo Wang sobre algunos de los ejemplos testimoniales en su informe visiblemente sesgado. 

Pero relatos expuestos durante el foro “Revelar la verdad: Tribunal Uigur” que se celebró en Taipei, Taiwán en 2021, muestran una realidad diametralmente opuesta de lo que indica el periodista chino en su documental.

Algunos uigures detenidos en el campo de concentración de Xinjiang hablaron de sus experiencias de tortura física y mental. Uno de los testigos recordó la trágica situación y dijo que el campo de concentración de Xinjiang era un “infierno en la tierra” que no olvidaría en su vida.

Vanesa Catanzaro – Redacción BLes

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