Redacción BLes – El Congreso Mundial Uigur junto a la organización de derechos humanos, Red Global de Acción Legal (GLAN) demandaron a Gran Bretaña, acusándola de negligencia en la investigación de importaciones provenientes de trabajo esclavo de uigures en Xinjiang, China.

El Tribunal Superior de Londres los recibió en una audiencia iniciada el martes 25 de octubre y se extiende hasta hoy.

La región de Xinjiang es conocida por producir el 85% de algodón de China y el 20% de la producción mundial. Sin embargo, las condiciones en las que se produce esta materia prima equivalen a crímenes contra la humanidad: extensos informes aportan evidencia que el algodón se procesa mediante trabajo esclavo y otros abusos de derechos.

Esto implica que muchos países y numerosas marcas internacionales de moda corren un alto riesgo de estar usando este algodón contaminado. 

La indiferencia ante el genocidio de lo uigures en China

Aunque, es la primera vez que un Tribunal Superior extranjero da lugar a la demanda por el trabajo forzado de los uigures en Xinjiang, no es un tema nuevo para nadie.

En este contexto, en enero de 2021, el secretario de Relaciones Exteriores británico Dominic Raab presentó ante la Cámara de los Comunes evidencias sobre las violaciones de los derechos humanos contra los musulmanes uigures:

Las violaciones incluyen la detención extrajudicial de más de un millón de uigures y otras minorías en campos de reeducación política. Vigilancia extensiva e invasiva dirigida a las minorías. Restricciones sistemáticas a la cultura, la educación y, de hecho, la práctica del Islam de los uigures, y el uso generalizado del trabajo forzoso

Sin embargo, el Gobierno no ha tomado acciones sobre los crímenes de lesa humanidad ni ha implementado medidas concretas para que los productos del trabajo forzado uigur ingresen a los mercados británicos.

Los abogados que representan a las tres agencias gubernamentales demandadas, respondieron al tribunal que se debe encontrar un vínculo claro entre el producto específico y el presunto delito al investigar si los bienes importados se fabricaron en prisiones extranjeras.

Los letrados ignoraron la exposición de Raab en el Parlamento, y los diversos informes de más de 300 ONG y de la ONU que aportan evidencias que confirman las denuncias. También pidieron la implementación de un mecanismo internacional de rendición de cuentas.

A su vez, una serie de testimonios de primera mano sumaron más pruebas, de diplomáticos que visitaron Xinjiang, de víctimas que huyeron de la región, imágenes satelitales revelaron los campos de detención y la presencia de fábricas dentro de ellos.

En realidad, los propios documentos de las autoridades chinas disponibles públicamente también muestran un panorama muy similar. Los datos estadísticos revelan el control de la natalidad, sobre el gasto en seguridad y el reclutamiento en Xinjiang. Contienen amplias referencias a medidas sociales coercitivas, disfrazadas de programas de alivio de la pobreza.

Adicionalmente, Xingjian presenta la tasa de detención más alta del mundo: uno de cada 25 ciudadanos es detenido por cargos de “terrorismo”, y la privación ilegítima de la libertad se encubre bajo el nombre de “reeducación vocacional”. 

Las medidas antes mencionadas forman parte de un plan estratégico para control masivo y vigilancia de la población, por ahora local. Sin embargo, el modelo busca expansión y puede lograrla si no se toman medidas internacionales a tiempo.

EE. UU. está un paso adelante al condenar el trabajo esclavo en Xinjiang

La Ley de Prevención del Trabajo Forzado Uigur (UFLPA), aprobada en diciembre de 2021 y en vigencia desde junio de 2022 ha causado su efecto. Fue un duro golpe al Partido Comnunista Chino (PCCh), ya que asume efectivamente que todos los productos de Xinjiang están contaminados con la esclavitud de los uigures detenidos en campos de trabajo y desafía a los importadores a demostrar lo contrario.

En este sentido, el mecanismo que aplica la ley es que los importadores documenten sus cadenas de suministro en detalle para demostrar que sus componentes y materias primas no se fabricaron con trabajo forzoso.

El gobierno chino se enfureció por la ley y apeló a su clásico argumento catastrófico de interrupciones masivas en las cadenas de suministro de algodón. Por su parte, las compañías textiles dijeron que sería difícil probar que el algodón procedente de Xinjiang no estuviera contaminado por el trabajo esclavo. Tendrán que buscar otros horizontes en el 80% de producción restante de algodón, aunque los precios no sean tan competitivos.

Por su parte, Gran Bretaña sólo incluyó recomendaciones para las empresas que planeen hacer importaciones chinas.

Hasta ahora, EEUU parece ser el único país que realiza acciones concretas para frenar los abusos del Partido Comunista Chino contra la humanidad.

China aún no recibe su merecido por las atrocidades cometidas en nombre de la ideología comunista. Ha perseguido sistemáticamente a los quienes considera enemigos del régimen usando la táctica de terrorismo de estado: tortura, desaparición forzada, encarcelamiento, renuncia y prohibición de prácticas culturales y creencias religiosas. El pueblo uigur no es el único: practicantes de la disciplina espiritual milenaria Falun Dafa y cristianos son víctimas del mismo mecanismo perverso desde 1999.

Por Paula Verzello – BLes.com

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