Redacción BLesEl régimen comunista chino viene desde hace varios años aumentando su expansión de manera ilegal en el Mar de China Meridional. 

A pesar que un fallo internacional dictaminado en el año 2016 invalidó todos los reclamos del régimen chino sobre la zona marítima, éste no aceptó el fallo y continuó su expansión. 

Varios países vecinos entraron en la disputa, asegurando que China está invadiendo sus espacios marítimos. Entre los cuales se encuentran Vietnam, Filipinas, Malasia, Taiwán y Brunei.

Los avances de China sobre el espacio marino incluyen la construcción de islas artificiales que poseen puertos y aeropuertos militares, lo que aumenta la preocupación de la comunidad internacional por la incógnita que generan las intenciones del régimen. 

Estados Unidos y sus aliados, con mayor o menor intensidad de acuerdo a los gobiernos de turno, cumplen un rol clave en la región para impedir que el atropello del régimen chino no haya sido total. 

Las disputas legales y la fuerte presencia militar de estos países en el Mar de China Meridional, han funcionado como una fuerza de contra peso para limitar el avance y las intenciones del régimen. 

Recientemente se reflotó con fuerza la disputa en el área luego de que en la última semana Estados Unidos llevó a cabo dos operaciones conocidas como “operación de libertad de navegación” (FONOP), a través de las cuales un buque de la Marina de los EE.UU. navegó en cercanía de una cadena de islas reclamadas por China como propias.  

El destructor de misiles guiados USS Benfold navegó cerca de las Islas Spratly, conocidas como las Islas Nansha en China, en el sureste del Mar de China Meridional 

La operación del sábado 16 de julio fue la cuarta FONOP en desafiar los reclamos chinos durante este año y la segunda operación de este tipo para el Benfold en los últimos cuatro días, ya que el miércoles 13 de julio el mismo buque de la marina de EE.UU. realizó una maniobra del estilo en las islas Parcel, conocidas como las islas Xisha en China.

Las islas en cuestión no solo son reclamadas por el régimen chino, también Vietnam y Taiwán, Filipinas, Malasia y Brunei disputan por ellas.

La operación de la Marina de los EE. UU. en la cadena de islas donde China ha construido fortificaciones militares en islas artificiales, despertó la ira del régimen comunista quien no tardó en expresar su descontento por el accionar.

El Comando Sur del Ejército Popular de Liberación (EPL) dijo que advirtió al destructor estadounidense que abandonara sus “aguas territoriales”.

“Las acciones del ejército estadounidense han violado gravemente la soberanía y la seguridad de China, han socavado gravemente la paz y la estabilidad del Mar Meridional de China”, advirtió Tian Junli, coronel del EPL. 

Sin embargo, las autoridades de la marina de los Estados Unidos respondieron que las operaciones llevadas a cabo por el destructor buscan “defender los derechos las libertades y los usos legítimos del mar reconocidos en el derecho internacional”.

En la declaración se agregó que los reclamos marítimos del régimen son completamente ilegales y además representan una amenaza para las garantías de libre circulación de los mares, libre sobrevuelo y el libre comercio.

“Según el derecho internacional…los barcos de todos los estados, incluidos sus buques de guerra, disfrutan del derecho de paso inocente a través del mar territorial. La imposición unilateral de cualquier autorización o requisito de notificación previa para el paso inocente es ilegal”, dijo la Marina de los EE.UU. en una declaración pública.

 

 ¿Cuál es el interés sobre el Mar del Sur de China?

El Mar del Sur de China representa un sector de suma importancia para el comercio mundial. Es zona de paso entre Asia Central y Oriental, y se convirtió en uno de los espacios con mayor tránsito comercial marítimo del mundo. Entre otras cuestiones de importancia es también una de las rutas donde transita la mayor parte del petróleo extraído. 

Además de la importancia respecto al tránsito, las aguas del Mar del Sur de China representan una rica fuente de pesca, lo que se suma también a la lista de intereses que motivan al régimen chino a avanzar en el control absoluto sobre la región.

Otro punto no menor que provoca conflicto en las aguas del Mar del Sur de China surgió con el descubrimiento de las enormes reservas de tierras raras descubiertas en los fondos marítimos en las cercanías a las Islas Spratly.

Cabe destacar que este conjunto de minerales escasos, conocidos como “tierras raras” es crucial para la industria de defensa, tecnología y energías renovables. La producción mundial de estas materias primas críticas apenas alcanza unos pocos miles de toneladas al año y su explotación está repartida entre un puñado de países, entre los que se encuentra China.

Durante los últimos años surgieron algunos competidores pero China se esforzó por profundizar sus tecnologías de extracción y dar pasos geo estratégicos para garantizar su acceso a la materia prima. 

El régimen chino ha desarrollado la tecnología de extracción de aguas profundas más avanzada del mundo, y su capacidad para recolectar nódulos polimetálicos y las tierras raras que contienen no tiene paralelo, por lo que otorgarle un libre acceso a estos minerales permitiría que aumente su poder monopólico en esta delicada industria.

Por su lado, las Islas Paracel son un conjunto de 130 pequeñas islas de coral y arrecifes en la parte noroeste del Mar de China Meridional. No tienen población indígena y sólo son habitadas por guarniciones militares chinas que llegan a las 1.400 personas permanentes.

Las islas han estado en manos del régimen durante casi 50 años y durante ese tiempo han estado pobladas con instalaciones militares del EPL.

Desde su asentamiento, el régimen chino ha creado paulatinamente numerosas islas artificiales en toda la región, las cuales son utilizadas como bases para los equipos militares y como argumento político para incrementar la presión sobre sus reivindicaciones. 

Esto ha garantizado que el régimen tenga acceso a las ricas reservas de pesca, gas natural y ahora también “tierras raras”, al tiempo que ha bloqueado esos recursos a la comunidad internacional en general.

El régimen ha logrado con facilidad intimidar a las pequeñas naciones de la región para evitar que se acerquen a Estados Unidos quien fue desde el comienzo el país que más trabas puso a su avance imperialista.

 

Acción y advertencias de los Estados Unidos

La presencia de los Estados Unidos como observador y garante de la libre circulación en la zona marítima del Mar del Sur de China, incluso es más antigua que la del régimen comunista. 

Desde que China decidió comenzar aumentar su presencia allí, Estados Unidos gestionó una poderosa resistencia para impedir su avance.

Durante la presidencia de Donald Trump la tensión se hizo más evidente, debido a que el mandatario puso especial atención en la región, sobre todo luego de que se declarara abiertamente la guerra comercial.

En este sentido el exsecretario de estado Mike Pompeo advirtió en diciembre del 2021 durante una entrevista en WABC 770 AM, sobre el peligro que implica para el mundo entero el avasallamiento y exceso de poder del régimen comunista en la zona del Mar de China Meridional. 

Según el exsecretario de estado, la monopolización que pretende generar China en la mencionada ruta comercial podría provocar enormes desabastecimientos a nivel global, si no se logra frenar a tiempo.

Por el momento todo se reduce a amenazas, demostraciones de poder y reclamos legales, lo que inevitablemente recuerda a la situación vivida durante los años de Guerra Fría entre Estados Unidos y la ex Unión Soviética.

Hoy la situación se ha vuelto sumamente tensa, la fuerte presencia militar tanto de Estados Unidos y sus aliados como del régimen chino en la región, plantea un escenario bélico que de concretarse su alcance podría ser terrible.

Andrés Vacca –Redacción BLes

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