Redacción BLes – El 8 de noviembre, la exvicepresidente de Taiwán Annette Lu publicó una contundente carta abierta solicitando al magnate Elon Musk que no elogie al régimen comunista chino solo para obtener más riqueza y fama.

La carta es una respuesta directa a las declaraciones del millonario más rico del mundo y dueño de Tesla, la única automotriz extranjera radicada en China vinculada con el Partido Comunista (PCCh). En sus dichos, Musk abogó por qué Taiwán pueda ceder ante China para aliviar las tensiones que el régimen comunista impuso en el Estrecho de Taiwán el pasado agosto. 

Días atrás, Elon Musk dijo públicamente que la isla debería convertirse en una “zona administrativa especial” bajo el control del régimen comunista chino. Las declaraciones del magnate provocaron indignación en la comunidad taiwanesa y las repercusiones no se hicieron esperar.

En su carta abierta, la exmandataria sentenció: “Taiwán no está a la venta y no quiere la guerra”. Annette Lu señaló que “la relación de China con Taiwán debe ser fiel a la historia”, y recordar que “cedió Taiwán a Japón permanentemente como trofeo”. En 1949, el Kuomintang rompió con el PCCh y se retiró a Taiwán.

Lu Mencionó también que la libertad de Taiwán tuvo un alto precio, y que se luchó durante décadas para lograr la democracia y la prosperidad actuales. Ella misma fue encarcelada durante seis años por hablar en la manifestación del Día Internacional de los Derechos Humanos de 1979. Finalmente, a través de elecciones democráticas, la rebelde que fue se convirtió en presidente y vicepresidente en 2000.

La exfuncionaria resaltó que Musk no tiene derecho a sacrificar la dignidad y el bienestar de los taiwaneses, y sin rodeos sentenció “Taiwán no está a la venta y no quiere convertirse en un campo de batalla“.

 Taiwán fue entregado a Japón

La exvicepresidente de Taiwán contó que hace 127 años, China acordó ceder permanentemente la península de Liaodong, toda la isla de Taiwán y las islas Penghu a Japón tras su victoria en la guerra sino-japonesa, y Taiwán y Penghu se convirtieron en sus colonias.

Cuando Beijing dijo “Taiwán es una parte sagrada e inalienable del territorio de China”, seguro olvidó que el Tratado de Shimonoseki acordó ceder a Japón el territorio de Taiwán y a sus habitantes como trofeo de guerra. Luego, el PCCh “olvidó” recuperar su parte inalienable cuando Japón resultó derrotado en la Segunda Guerra Mundial.  

Annette Lu recuerda que en el pasado todos sentían que era necesario elevar la conciencia anticomunista que se cultivó en la era del Kuomintang, y todos los taiwaneses llevaban este bagaje histórico como una extensión de la guerra civil entre el Kuomintang y el Partido Comunista. 

Hay que recordar que la Taiwán democrática se fundó en valores que rechazaron la traición del PCCh a su propio pueblo, y que por eso el Kuomintang se retiró a ese territorio. El PCCh vendió al mejor postor muchas partes inalienables de China y toleró por parte de la Unión Soviética el incumplimiento del Tratado Sino-Soviético de Amistad y Alianza por arreglos tiranos. 

Apoyo internacional a Taiwán: el “efecto Pelosi”

El despliegue de guerra del PCCh ante la visita de la presidente de la Cámara de Representantes de los Estados Unidos, Nancy Pelosi, a Taiwán, fue emblemática de la amenaza percibida por el régimen comunista respecto de cualquier muestra de apoyo internacional a la soberanía de la isla.

Aunque oficialmente EE. UU. no tiene una embajada de Taiwán, sus visitas diplomáticas son interpretadas como toma de posición respecto de las partes en conflicto.

Pelosi aseguró que Estados Unidos “no abandonará” a Taiwán. Por su parte, el régimen comunista consideró la iniciativa de la legisladora estadounidense como una “interferencia externa e intento separatista de ‘independencia de Taiwán’, según afirmó el vocero del Ministerio de Defensa en un comunicado.

Los dichos se convirtieron en hechos y el PCCh respondió con enormes simulacros de guerra por aire y por mar, como para que no queden dudas de su poderío. Sin embargo, cabe observar que solo quien siente miedo e indefensión necesita mostrarse poderoso ante los demás.

Otros países también hicieron público su apoyo a Taiwán. Un grupo de senadores franceses fue la primera delegación europea de alto nivel que visitó la isla días después de que China realizara la provocación militar en agosto.

Keiji Furuya, miembro del Partido Liberal Democrático de Japón, tuiteó a su llegada: “Las provocaciones militares de China y otros comportamientos erráticos representan un riesgo para la paz y la seguridad no solo de Taiwán, sino del este de Asia en general”.

La catarata de dignatarios extranjeros que visitaron Taiwán significó una respuesta masiva de apoyo y repudio a las amenazas de Beijing. El gobierno taiwanés les ha dado la bienvenida y ha honrado el apoyo internacional y la solidaridad contra las provocaciones del régimen comunista chino de anexión por la fuerza. 

“Estos cálidos actos de bondad y firmes demostraciones de apoyo han reforzado la determinación de Taiwán de defenderse” dijo Tsai Ing-wen, la presidente de Taiwán.

Libertad y democracia no están a la venta

Elon Musk causó indignación en Taiwán luego de sugerir que la isla gobernada democráticamente debería convertirse en una “zona administrativa especial” bajo el control del régimen totalitario comunista chino.

Las reflexiones geopolíticas del magnate provocaron críticas generalizadas luego de argumentar que Taiwán debería ceder el control al Partido Comunista Chino (PCCh) para evitar un conflicto más amplio que trastornara la economía global.

También alertaron al Capitolio por las consecuencias que los lazos comerciales con el régimen comunista chino puedan tener en la seguridad nacional. La secretaria de Comercio, Gina Raimondo dijo al Wall Street Journal “cualquier empresario que haga negocios con China debe ser extremadamente cauteloso. Y espero que nunca participe en ningún comportamiento que ponga en riesgo nuestra seguridad nacional”.

Musk especuló que un conflicto militar entre China y Taiwán probablemente reduciría la economía mundial en un 30%, y que esa merma afectaría gravemente las cadenas de suministro que atraviesan la región y abastecen a Tesla y a otras compañías importantes.

Calculada o desafortunada, la expresión del millonario tiene un trasfondo mucho más significativo que buscar fama y elogios de su benefactor, el gigante asiático comunista. 

Las palabras no son casuales: establecen asociaciones y dejan al descubierto lo que, por otro lado, se pretende ocultar. El PCCh usa habitualmente la predicción catastrófica “afectar gravemente las cadenas de suministro” cuando su argumento insostenible queda expuesto ante el mundo. 

Los vínculos de Elon Musk con el PCCh están al descubierto, como sus palabras. Traición a la patria, dominación económica y violación de derechos parecen ser valores compartidos. Algunos creen que el dinero todo lo compra. Otros, que el poder todo lo puede. Sin embargo, la libertad y la democracia de Taiwán no están a la venta, y el mundo libre lo apoya.

Por Paula Verzello – BLes.com

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