Redacción BLesSri Lanka viene desde hace un tiempo sumergiéndose en una profunda crisis económica y política y llegó a su punto más profundo el pasado sábado 9 de julio cuando el presidente Gotabaya Rajapaksa huyó de su residencia oficial en Colombo, capital del país, unos instantes antes de que miles de manifestantes ingresaran violentamente a la casa presidencial en represalia por la grave situación económica que están atravesando.

Como consecuencia del ataque y el escape forzado del presidente, tanto él como su hermano, el primer ministro Mahinda Rajapaksa, acordaron renunciar a sus cargos políticos. 

Sri Lanka se enfrenta a su peor crisis económica en décadas lo que desde hace algunas semanas alentó a constantes protestas, muchas de las cuales terminaron en enfrentamientos con la policía dejando varios muertos y cientos de heridos. 

La economía del país se desmoronó exponencialmente en poco tiempo. Las importaciones de artículos básicos que van desde la leche hasta el combustible se encuentran prácticamente suspendidas causando una profunda escasez de alimentos y continuos cortes de energía. 

Los ciudadanos se vieron obligados a hacer colas interminables para lograr adquirir artículos esenciales que subían de precio a cada minuto gracias a la inflación galopante que sufre la economía. Esta situación provocó que las protestas se tornen cada vez más violentas a lo largo de todo el país.

Ahora bien, no es casualidad que Sri Lanka esté en la situación que está, ni tampoco se puede explicar la compleja realidad simplemente culpando a la inoperancia de sus políticos. 

Aquí existe además un entramado político y económico que tiene como protagonista al régimen comunista chino, el cual ha sometido a Sri Lanka con su proyecto de la Franja y la Ruta, como lo está haciendo con varios países del mundo, a una enorme trampa de deuda a partir de la cual obliga a los países deudores a efectuar exageradas concesiones comerciales o diplomáticas para retrasar las devoluciones, llevando la economía de estos países a la absoluta ruina. 

 

¿Cuál es el papel de China en esta crisis?: “La trampa de la diplomacia de la deuda”

Al igual que muchos otros países que decidieron implementar políticas económicas progresistas, Sri Lanka arrastra desde hace años profundos déficits presupuestarios y comerciales. Para intentar saldarlos, sus autoridades tomaron una ahora evidente errada decisión: endeudarse con el régimen chino. 

Este nuevo caso de crisis evidencia más profundamente que el régimen chino utiliza su retorcida “diplomacia de la trampa de la deuda” para obtener ventajas estratégicas sobre países que generalmente padecen pobreza estructural, dependencia económica y altos índices de corrupción. 

La relación entre el Producto Bruto Interno (PBI) y la deuda externa de Sri Lanka ha aumentado continuamente desde el año 2010, a esto se le sumó un fuerte aumento en el déficit de cuenta corriente y una marcada caída de las exportaciones, lo que impidió el ingreso de dólares y por tanto ahora se ve reflejado en la imposibilidad de importar incluso productos básicos como el combustible.

En ese contexto, que ya evidenciaba la imposibilidad de saldar deudas por parte de Sri Lanka, el régimen chino continuó de manera irresponsable inyectando divisas a la economía en forma de enormes préstamos con cláusulas sumamente engañosas, a través de las cuales el país se comprometía a otorgar concesiones y distintos tipos de beneficios al régimen en caso de incumplir con los vencimientos.  

Muchas de los préstamos adquiridos a China fueron en parte con condiciones de llevar a cabo infraestructuras enormes que por lo general carecen de sentido para Sri Lanka, pero son estratégicamente útiles para las intenciones expansionistas del régimen chino.

Tal es el caso del aeropuerto internacional Mattala Rajapaksa, para la construcción del mismo China le prestó al país 200 millones de dólares pero la terminal se utiliza tan poco que sus ingresos no bastan ni para cubrir los costos corrientes más básicos de las instalaciones.

En el año 2012, de la noche a la mañana gracias al préstamo de 1400 millones de dólares otorgado por Beijing, Sri Lanka construyó un enorme puerto de aguas profundas en la localidad de Hambantota. 

A pesar de estar situado sobre la vía marítima más transitada del mundo, lejos de impulsar la actividad industrial, como habían prometido las autoridades, contrajo durante los primeros seis años pérdidas por 600 millones de dólares, las cuales se sumaron a la enorme deuda contraída para su construcción. En consecuencia, Sri Lanka se vio obligado a cederlo a una empresa china por al menos 99 años.

Cabe destacar que el puerto se encuentra a tan solo una pocas millas de la frontera con India, lo que implica un punto militar más que estratégico para el régimen chino quien mantiene desde hace varios años una tensa relación con el país vecino. 

China, es el principal prestamista bilateral de Sri Lanka, y cuando sus gobernantes recientemente intentaron re negociar el calendario de pagos, Beijing prefirió ofrecer más créditos bilaterales para reembolsar los créditos existentes y así profundizar la dependencia del país con el régimen.

 

El rol de la Franja y la Ruta en la crisis económica de Sri Lanka

El gigante asiático somete a países empobrecidos a fuerza de préstamos y promesas de inversiones. Mano de obra barata, precarización y deterioro ambiental es el modelo económico que intenta replicar en regiones como América Latina, África y el Sudeste Asiático, donde si bien no prevalecen países ricos sí abundan los recursos naturales y los puntos estratégicos tanto para la actividad militar del régimen como para su desarrollo comercial.

El contexto internacional de hoy en día no permite, o limita, el avance imperialista tal como fue en el siglo XIX cuando se utilizaba la fuerza de los ejércitos para invadir naciones y quebrar soberanías. 

En este sentido el régimen comunista chino implementó en el 2013 el proyecto que llamó “la Franja y la Ruta” prometiendo prosperidad a todos los países participantes. A través de este proyecto logró institucionalizar su avance imperialista utilizando mecanismos no violentos pero igualmente perjudiciales, como los endeudamientos forzados, contratos secretos con políticos corruptos, intromisión en asuntos de políticas internas en favor propio, apropiación de recursos naturales y muchas otras cuestiones. 

A través de la colonización económica de la Franja y la Ruta, el régimen chino ha provocado enormes crisis económicas y políticas en países como Sri Lanka, Zambia y Angola de las cuales se necesitarán décadas para poder salir. Estos son los que ya han colapsado debido a las políticas implementadas por el régimen, pero resulta sumamente preocupante que actualmente existen al menos 68 países pobres con grandes deudas con China, cuyos contratos y cláusulas en muchos casos son completamente desconocidos.

Ante la situación de coyuntura internacional marcada por la guerra ruso-ucraniana, la crisis alimentaria, la elevada inflación y las consecuencias económicas post pandemia, la mayoría de estos países no se encuentran en condiciones de saldar sus deudas con el régimen.

Sri Lanka actualmente se encuentra absolutamente quebrado y padece una deuda de más de 50 mil millones de dólares con el régimen chino, y según especialistas esa cifra podría llegar a ser incluso mucho mayor si se toman en cuenta los “acuerdos secretos” firmados entre las partes. 

Pero realmente preocupa que muchos otros países estén en situaciones similares, lo que podría generar consecuencias catastróficas para cada una de estas naciones que caerán en la dependencia absoluta del régimen comunista cuando deban cumplir con las polémicas “cláusulas de confidencialidad” de los acuerdos.

Andrés Vacca –Redacción BLes

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