Redacción BLes– El ex primer ministro japonés Shinzo Abe fue asesinado a tiros el viernes 8 de julio mientras daba un discurso en la localidad de Nara. La noticia conmovió al mundo y rápidamente ocupó las portadas de los principales medios.

Abe, fue una figura central en la política de su país durante las últimas décadas, pero también dejó un fuerte legado en toda Asia sobre todo por su papel en desarrollar el “Indo Pacífico” como un corredor estratégico para todos los países del sudeste asiático y no solo para Japón, China y Estados Unidos.

Su acercamiento con Estados Unidos y el mundo occidental, le costó la enemistad con el régimen comunista chino, quien se encargó de demonizarlo utilizando sus medios de propaganda.

Hasta el día de su muerte Abe continuó teniendo gran influencia en la política japonesa, sobre todo dentro del Partido Liberal Democrático (PLD). Según los especialistas, existe dentro de Japón una facción pro china que resultará beneficiada con la muerte del ex primer ministro.

¿Quién era Shinzo Abe para Japón?

Abe fue el primer ministro con más años de servicio en el cargo en Japón, de 2006 a 2007 y de 2013 a 2020 cuando renunció tras padecer algunos problemas de salud que le impedían continuar su actividad normal. El conservador Partido Liberal Democrático (PLD) sigue dirigiendo el país en la actualidad.

El mandato de Abe estuvo marcado por una política exterior firme contra las amenazas comunistas e izquierdistas, afianzó su relación con los Estados Unidos y particularmente con el expresidente Donald Trump.

Durante el último tiempo Abe comenzó a adquirir nuevamente cierto protagonismo en la política asiática, defendiendo la causa de un Taiwán libre y pacífico e instando a Estados Unidos a consolidar una relación concreta con Taiwán para disuadir al régimen chino de invadirlo.

Abe afirmó públicamente que “una emergencia en Taiwán es una emergencia en Japón”, una frase que repitió a menudo durante sus últimas declaraciones públicas. Incluso mantuvo una conversación por video con la presidenta de Taiwán, Tsai Ing-wen, en marzo, repitiendo el llamado al mundo a defender la democracia insular.

 

 

 

“El año pasado, en un seminario realizado por un grupo de expertos de Taiwán, dije que si Taiwán tiene un problema, entonces Japón tiene un problema y la alianza Japón-Estados Unidos también tiene un problema”, dijo Abe a Tsai.

Luego agregó reafirmando su postura: “Por supuesto, esta fue una forma de expresar mi propio sentido de urgencia, y yo mismo abogué por el concepto de un Indo-Pacífico libre y abierto. El vasto Océano Indo-Pacífico donde se encuentran Taiwán y Japón debe ser un océano en el que podamos mantener la libertad y la apertura”.

Casi un mes antes de su muerte, a pesar de las advertencias y críticas del régimen chino, Abe volvió a desafiar a Beijing emitiendo comentarios en el Simposio Axios Outlook alentando a los países occidentales, especialmente a Estados Unidos, a “presionar para que China renuncie a su objetivo de apoderarse militarmente de Taiwán”, parafraseó Taiwan News.

 

Repudiable reacción del régimen chino ante la muerte de Shinzo Abe: “Una figura controversial y divisiva que arruinó la región”

La política internacional impulsada por Abe, como era de esperar, provocó el desprecio absoluto del régimen comunista chino quien durante los últimos meses activó su aparato de propaganda para desprestigiar y difamar la imagen del ex primer ministro japonés dentro de China.

A tal punto llegó la campaña de desprestigio contra Abe que, al publicar la noticia de su muerte, algunos medios del régimen chino se refirieron a él de un modo absolutamente repudiable y especuladora.

Uno de estos medios fue el Global Times, de propiedad estatal, quien a pocas horas de la muerte del exlíder conservador publicó una nota afirmando que podría “aumentar el riesgo de seguridad geopolítica en el Noreste de Asia”, argumentando que las fuerzas derechistas de Japón usarían este incidente para impulsar la tendencia conservadora en la política japonesa, la cual promueve abiertamente la idea de un “Indo-Pacífico libre y abierto”.

Horas después, el Global Times publicó otra nota titulada: “Abe es recordado en China como una figura controvertida que arruinó su propia contribución a las relaciones bilaterales“, tratándolo de traidor y de ser divisivo en la política de su país.

En su intento por desmoronar entre el público chino la imagen del difunto, la nota del Global Times parafrasea a Lu Hao, un investigador universitario poco conocido, quien afirmó sin demostrar ningún tipo de sustento, que la muerte de Abe podría estimular a una supuesta extrema derecha japonesa a “promover objetivos políticos populistas, xenófobos e incluso extremos”.

El efecto de la propaganda anti Abe en China rindió sus frutos, esto se pudo comprobar el viernes, cuando las redes sociales locales estallaron con publicaciones que celebraban alegremente el asesinato del ex primer ministro japonés.

 

¿Se refuerzan las facciones pro China en Japón?

Enfrentar al régimen comunista del modo que lo hizo Abe se requiere de una gran convicción y coraje. Ahora surge un interrogante sobre si existen personalidades dentro del Partido que lideraba Abe que estén dispuestos a continuar en la misma línea crítica.

Masumi Kawasaki, profesora de relaciones internacionales en la Universidad Internacional de Tokio que entrevistó a Shinzo Abe en julio de 2021, se manifestó preocupada al afirmar que tras el fallecimiento abrupto del líder político, se presenta un escenario favorable para el régimen chino y para las facciones pro chinas en el Ministerio de Relaciones Exteriores de Japón para reanudar y profundizar las relaciones entre Japón y China.

Kawasaki asegura que la facción Abe del Partido Liberal Democrático en la actualidad no posee ninguna persona capaz de liderar la confrontación contra el régimen chino. A esto se suma que la facción del actual primer ministro Kishida, ha sido mucho más relajada respecto a las relaciones con China, en comparación con la facción de Abe.

“Esta es una dirección favorable para el PCCh y también es una oportunidad para que las facciones pro chinas en el Ministerio de Relaciones Exteriores de Japón mejoren las relaciones entre Japón y China”, aseguró Kawasaki.

Abe sin lugar a dudas sentó un gran precedente a la hora de desafiar al régimen chino y al acercar a Japón a las potencias Occidentales, además generó una importante masa de seguidores que adoptan los mismos sentimientos conservadores y nacionalistas.

Las próximas semanas serán cruciales para saber como se posicionan las figuras tanto dentro del Partido Liberal Democrático como en la política nacional, y a partir de allí se determinarán las futuras relaciones con el régimen chino y el resto de la comunidad internacional.

 

Andrés Vacca –Redacción BLes

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