Redacción BLes – El mercado inmobiliario chino está estancado y la empresa más importante del país, Evergrande, está hundiéndose en deudas y arrastrando a varias compañías en crisis. Una cantidad cada vez más elevada de préstamos no están siendo pagados, por lo tanto, las casas en construcción no se finalizan y las familias chinas se ven obligadas a vivir en hogares a medio terminar.

Los créditos de otorgamiento fácil y rápido se esfumaron, aunque los precios de las casas disminuyeron, la caída de las ventas inmobiliarias fue de un 40% con respecto al año anterior.

La falta de liquidez provocó que varios proyectos inmobiliarios se frenaran, de este modo miles de compradores de viviendas no saben cuándo se terminará de construir la casa por la que pagaron y si habría alguna devolución en caso de que la construcción se suspendiera permanentemente.

Como resultado, varias protestas surgieron en China, llamando a los compradores a un cese de pagos hasta que se retomara la construcción de las viviendas.

El golpe inicial fue la caída de Evergrande, que no pudo pagar una deuda de 300.000 millones de dólares, esto empujó a otras compañías a suspender también sus pagos. Otra de las empresas inmobiliarias de China, Shimao Group, sorprendió a toda la junta de accionistas a principio de este año con el anuncio de que no podía pagar sus deudas por 10,1 billones de dólares.

En China, la mayoría de las compras de viviendas se realizan con pagos por adelantado, frecuentemente con el desconocimiento absoluto de las características del futuro proyecto en el que se está invirtiendo.

Casi el 70 por ciento de la riqueza personal de los chinos está basada en bienes inmuebles, y la financiación de los proyectos se obtiene a través de los pagos iniciales, por lo que si no se atraen a nuevos compradores, no existe más dinero para completar esos proyectos y menos para iniciar nuevos.

Los datos del mes pasado informados por la Oficina Nacional de Estadísticas de China muestran una disminución de las inversiones inmobiliarias en un 6,5 por ciento, los nuevos proyectos inmobiliarios cayeron más de un 40 por ciento respecto al año anterior y los préstamos hipotecarios disminuyeron un 36,8 por ciento en julio. La caída del mercado inmobiliario, que representa el 29 por ciento del PBI del país, refleja las dificultades de la economía china para alcanzar la meta anual de crecimiento del 5,5 por ciento.

La política cero covid impuesta por el régimen chino junto con los cierres regionales ante brotes de COVID-19 están mermando la confianza de los consumidores, además de la creciente inflación de alimentos que se está convirtiendo rápidamente en un problema cotidiano en el país.

El gobierno chino tomó medidas para contrarrestar la crisis inmobiliaria, como reducir los depósitos iniciales, rebajas impositivas y subvenciones para compradores de viviendas. Además, dispuso de una nueva línea de préstamos de ayuda a los constructores y de este modo, evitar la parálisis de las edificaciones.

Además, el gobierno chino instó a los municipios de ciudades más pequeñas que promovieran las compras de casas. Un video del secretario del Partido Comunista Chino de la provincia de Hunan se hizo viral porque decía “Si has comprado uno, compra 2. Si has comprado 2, compra 3. Si has comprado 3, compra 4”. Algunos funcionarios locales están ofreciendo descuentos del 3 por ciento a grupos de compradores.

Aun así, en varias ciudades de China se observan enormes conglomerados edilicios vacíos e innumerables esqueletos de edificios de departamentos sin finalizar, que podrían albergar a más de 60 millones de personas. Sin embargo, la burbuja inmobiliaria, que impulsó de cierta manera el crecimiento económico del país, explotó y ahora, la realidad golpea a las empresas y el dinero del gobierno chino no es suficiente para aplacar la sed de miles de millones de dólares.

“La incertidumbre sobre las perspectivas de crecimiento de China y la preocupación por los proyectos incompletos impulsarán en gran medida la débil demanda de compradores de viviendas en los próximos 6-12 meses”, señalaba el especialista Daniel Zhou en un artículo de investigación de Moody’s.

“Las interrupciones de COVID-19 en la actividad comercial y la concreción de ventas también afectarán la confianza del consumidor, mientras que la expectativa de los compradores de precios de propiedad más bajos retrasará las compras de propiedades”, agregó.

Según una investigación privada, en el mes de septiembre los precios de las viviendas cayeron por tercer mes consecutivo. Los precios en 100 ciudades bajaron un 0,02 por ciento. Los datos del mercado inmobiliario en septiembre todavía no fueron publicados por la Oficina Nacional de Estadísticas de China, recién se harán públicos el 19 de octubre.

El Banco Central de China permitió que los gobiernos locales redujeran las tasas hipotecarias para préstamos a compradores que adquieren una vivienda por primera vez. Más de 200 ciudades aplicaron medidas económicas, sin embargo, un experto del grupo China Index Academy, Huang Yu, indicó: “Para estabilizar el sector inmobiliario son necesarias múltiples medidas de flexibilización, como la relajación de las restricciones a la compra, la reventa y los préstamos en las ciudades de segundo nivel”.

“China también debe intensificar la financiación de algunos promotores y garantizar que los proyectos de vivienda que aún no se han terminado se entreguen a los compradores”.

Según un sondeo de Reuters, los precios de la vivienda aumentarán un 2,0% interanual en el primer semestre de 2023, pero se espera que las ventas caigan un 15% debido una constante disminución de la demanda.

“El ritmo de recuperación del mercado inmobiliario sigue dependiendo del ritmo de la situación macroeconómica, de las restricciones de control de Covid-19 y de la fuerza del apoyo político”, añadió Yu.

Por Gabriela Serrentino – BLes.com

Suscríbete para recibir nuestras últimas noticias

Al enviar este formulario, acepto los términos.