Una disidente del Partido Comunista de China (PCCh), perteneciente a una de las familias de la élite, criticó fuertemente al líder Xi Jinping, razón por la cual fue separada del partido, algo que ella deseaba hacer desde hacía varios años, y perdió los beneficios por jubilación, en represalia. 

Son muchos los problemas que enfrenta el PCCh, tanto en el ámbito internacional como en el nacional. 

Uno de los hechos que demuestra cómo el régimen comunista persigue no solo a los disidentes, sino a los miembros del propio partido cuando se convierten en un obstáculo para alguno de sus propósitos, puede revelarse en los dichos de Cai, quien fue expulsada recientemente, por denunciar las irregularidades en él.

“Bajo el régimen de Xi, el partido comunista chino no es una fuerza de progreso para China. De hecho, es un obstáculo para el progreso de China”, expresó la excatedrática Cai Xia, de acuerdo con The Guardian del 18 de agosto. 

Agregó: “Creo que no soy la única que quiere dejar este partido. Más gente querría retirarse o dejar este partido”, afirmó Cai quien dice que en China hay un movimiento de disidentes al que también pertenecen los “principitos”, los hijos de los principales miembros del PCCh.

Cai también es contundente al criticar el “poder incontrolado” de Xi quien había convertido a China en “el enemigo del mundo”, entre otras cosas por su mal manejo del virus PCCh, según The Guardian.

“Esto nos dice que este sistema no va a ninguna parte. Es inútil tratar de cambiarlo. Fundamentalmente hablando, este sistema debe ser abandonado”, declaró Cai, quien ahora reside en Estados Unidos donde se siente segura y satisfecha con su expulsión.

Cai sostiene que los errores de la dirección absolutista del PCCh llevan a desastres como el de la Revolución Cultural.

Durante la Revolución Cultural impulsada por el PCCh entre 1966 y 1976 en China, se persiguió, torturó y asesinó a millones de chinos. Los jóvenes fueron adoctrinados y ayudaron a destruir la riqueza cultural cultivada durante milenios.

Asimismo, se proclamó el ateísmo y con ello la persecución a los creyentes de las religiones y las antiguas tradiciones espirituales base de la cultura milenaria de la nación.

Aún en la actualidad se persigue a quienes son fieles a sus creencias, entre ellos a los practicantes de Falun Gong, conocido también como Falun Dafa, a los musulmanes, a los cristianos y a las minorías étnicas. 

“Alrededor de 1.5 millones de personas fueron asesinadas durante la Revolución Cultural, y millones de otros sufrieron prisión, confiscación de bienes, tortura o humillación general”, señala History. 

Cai calcula que al menos el 70% de los funcionarios de nivel medio y alto anhelan una reforma, mencionado inclusive una transición hacia la democracia. 

“Tarde o temprano debemos ir en esta dirección. La democracia, la libertad y el imperio de la ley, son los valores y expectativas más básicos del ser humano”, enfatizó Cai.

Las acusaciones por el mal manejo del virus PCCh, que ha causado cerca de 800.000 muertos en todo el mundo y un desastre económico global, las constantes violaciones a los derechos humanos, la represión en Hong Kong y las agresiones a varios países, han generado un descontento creciente contra el PCCh.

Incluso se ha convertido en la mayor amenaza para países como Estados Unidos, que constantemente busca medidas para la protección de su democracia.

Jose Hermosa – BLes.com