Redacción BLesOtra vez el mundo entero se encontró bajo alerta este viernes, luego de que se sepa que inevitablemente caerían en algún lugar de la tierra los restos de un cohete propulsor liberado por el régimen comunista chino en el espacio.

El cohete en cuestión fue el encargado de transportar a comienzos de la semana el último módulo de la Estación Espacial China.

Pero el cohete de 23 toneladas no contaba con un sistema de caída segura a través del cual poder guiarlo a algún espacio de la tierra seguro, por lo que debió ser la “suerte” quien decida que finalmente caiga en medio del Pacífico y no en el centro de la ciudad de Nueva York, por poner un ejemplo.

Cuando durante la mañana del viernes se supo que las probabilidades de que los restos caigan en las inmediaciones de Europa eran altas, autoridades de algunas zonas aéreas españolas decidieron incluso cerrar el tráfico de aviones durante algunas horas, lo que afectó a más de 300 vuelos.

Los vuelos se detuvieron en regiones como Cataluña y el País Vasco, así como en las Islas Baleares, según informaron los controladores de tráfico aéreo. Recién luego de las 10:30 am tuvieron la posibilidad de reactivar las actividades. 

¿Deberíamos preocuparnos por este tipo de cohetes cayendo en la tierra?

La respuesta inmediata es: Sí. A diferencia de otro tipo de cohetes propulsores, éste viaja hasta la órbita terrestre durante el lanzamiento y da la vuelta a la Tierra durante unos días. Eventualmente, su órbita decae y comienza un descenso descontrolado a la Tierra, es decir, no se sabe dónde puede llegar a caer.

Como si esto fuera poco, ya es la cuarta vez que el régimen chino utiliza este mismo sistema para deshacerse de su chatarra espacial, y según lo anunció programa uno igual para su próximo lanzamiento en el 2023. 

Cada vez que se utilizó este método de descarte, el régimen chino ha apostado con éxito a que las partes del cohete no causarían lesiones a las personas en tierra. Pero aunque no hubo informes inmediatos de daños, el reingreso del viernes causó interrupciones, temores y fuertes críticas por parte de expertos de la comunidad internacional.

Bill Nelson, una de las máximas autoridades de la NASA, emitió un comunicado criticando a los chinos por no tomar más precauciones, como lo hizo para lanzamientos similares en abril de 2021 y julio de este año.

“Es fundamental que todas las naciones que realizan actividades espaciales sean responsables y transparentes en sus actividades espaciales”, dijo Nelson, “y sigan las mejores prácticas establecidas, especialmente, para el reingreso descontrolado de desechos del cuerpo de un cohete grande, desechos que muy bien podrían resultar en daños mayores o pérdida de vidas.”

¿Qué sucedió finalmente con el cohete?

El Comando Espacial de los Estados Unidos fue quien finalmente anunció que el núcleo central del cohete volvió a entrar en el Océano Pacífico centro-sur. En una publicación de seguimiento, el comando dijo que además había un segundo reingreso al noreste.

Jonathan McDowell, astrofísico del Centro de Astrofísica Harvard-Smithsonian destinado rastrear objetos creados por humanos en la órbita terrestre baja, sugirió que el cohete se había partido en dos al ingresar a la atmósfera superior y que los riesgos de que lastimen a alguien variaban según el lugar de la tierra.

En este caso, según McDowell, América del Sur, Asia, el Norte de los Estados Unidos, Canadá y Rusia estaban exentos de la posibilidad que el cohete cayera en su territorio. 

Según Ted Muelhaupt, consultor de Aerospace Corporation, las probabilidades de que los casi ocho mil millones de personas en la Tierra sobrevivieran ilesas eran del 99,5 por ciento.

Sin embargo, la posibilidad del 0,5 por ciento de que alguien haya resultado herido o muerto es “lo suficientemente alta como para que el mundo tenga que observar, prepararse y tomar medidas de precaución, y eso tiene un costo, que es innecesario”, dijo el Dr. Muelhaupt.

Lanzamiento del módulo espacial Mengtian

Gracias al cohete en cuestión,  el régimen comunista chino lanzó con éxito el módulo espacial Mengtian, el cual fue acoplado a su estación espacial Tiangong. 

El nuevo anexo tendrá como objetivo albergar experimentos de combustión, transferencia de calor y física de fluidos en microgravedad, informaron medios afines al régimen comunista chino.

Mengtian es una cabina de 18 metros (59 pies) de largo y 22 toneladas de peso, diseñada principalmente para experimentos científicos. Es el tercer y último componente de la estación espacial Tiangong. 

El régimen comunista chino parece estar llevando a cabo una verdadera carrera espacial en la que pretende superar a países líderes como Estados Unidos. 

Entre los objetivos anunciados de Mengtian se encuentra poner en órbita un laboratorio físico de primer nivel que buscará crear la materia más fría detectada por la historia humana.

Dentro del módulo hay una cabina de átomos ultra fríos, la cual está equipada con dispositivos láser capaces de enfriar los átomos a unos 10 picokelvins, esto es una millonésima parte de un grado sobre el cero absoluto (−273,15 Celsius).

Estos átomos ultrafríos pueden ser utilizados en una gran variedad de asuntos, desde la computación cuántica y los relojes más precisos del mundo hasta ser una herramienta ideal para estudiar la física fundamental.

Al llegar al frío extremo, las energías del átomo se vuelven tan bajas que dejan de moverse y se agrupan para comportarse como un “superátomo”, lo que permitiría un análisis exhaustivo del mismo como nunca se ha logrado hasta el momento.

Tal como lo anunció, el régimen chino al finalizar el año habrá cumplido con más de 40 lanzamientos al espacio con diversos objetivos, muchos de ellos asociados a continuar desarrollando su propia estación espacial.

Además de completar su propia estación espacial, el régimen chino pretende desarrollar una base lunar y desplegar nuevos satélites, según anunció la Corporación de Ciencia y Tecnología Aeroespacial de China (CASC), una firma estatal responsable de la mayoría de los lanzamientos espaciales del régimen.

La ambición del régimen chino por dominar todo a su alcance ya es más que evidente. Así como busca avanzar y dominar el Indo-Pacífico, provocando grandes conflictos con los países vecinos, también lo hace avanzando en países tercermundistas generando su dependencia económica e influyendo en sus decisiones estratégicas, ahora también pretende dominar el espacio e incluso hacer base en la luna.

En medio de sus intentos, y gracias a sus políticas irresponsables, pone en constante riesgo la seguridad de millones de personas como está ocurriendo con el caso de sus desechos espaciales. 

Andrés Vacca –Redacción BLes

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