Redacción BLes – Alrededor de 20 organizaciones de derechos humanos de Taiwán se reunieron en la sucursal del Banco de China en Taipéi, el 30 de septiembre, para manifestarse en contra de los abusos y el autoritarismo del régimen chino, con motivo del Día Nacional de China.

En la protesta pacífica invitaron al público a “no renunciar a los derechos humanos, a resistirse a China y al autoritarismo”. Además, juntaron firmas en favor del “Compromiso sobre los derechos humanos contra China”, expresando su determinación de resistir a la expansión del Partido Comunista Chino (PCCh).

Los manifestantes expresaron: “¡No renunciar a los derechos humanos, resistir a China, en contra del autoritarismo!”

El evento comenzó con una conferencia de prensa fuera del Yuan Legislativo donde varios oradores pronunciaron sus discursos.

 

Li Mingzhe, un trabajador de una ONG taiwanesa de derechos humanos, quien fue secuestrado por el gobierno chino y encarcelado durante más de cinco años, expresó su gratitud en el mitin a las organizaciones que lo rescataron.

Además, Li reveló las acciones del PCCh en Hong Kong, el Tíbet y en Xinjiang y el peligro que implica aceptar la política de un país, dos sistemas.

En ese sentido, recordó los dichos del ministro de Asuntos Exteriores chino, Wang Yi, que declaró recientemente que la verdadera paz de Taiwán se lograría con “un país, dos sistemas”.

Al respecto, Li respondió: “En un Taiwán libre y democrático, si se opta por pactar con el autoritario y nefasto gobierno chino, se estaría haciendo un daño al pueblo del Tíbet y al de Hong Kong, y lo más importante, a todos aquellos que sacrificaron sus vidas por la democracia en Taiwán en el pasado”.

También citó un informe reciente de Safeguard Defenders sobre la detención de presos políticos realizada por el PCCh y descubrió que no solo detiene a los disidentes políticos, sino que también amenazan, acosan y detienen a sus familiares, auque no esten involucrados en los hechos.

El secretario general de la Asociación de Promoción de los Derechos Humanos de Taiwán, Shi Yixiang, dijo, en el mitin, que la diferencia más notable entre China y Taiwán es la protección de los derechos humanos, “es el respaldo más poderoso para proteger a Taiwán de las amenazas de China”.

Por otro lado, Tashi Ciren, director ejecutivo de Tibet-Taiwan Human Rights Connection, dijo que cada aniversario el PCCh siempre dice preocuparse por la cultura, la religión y la educación de las minorías étnicas, pero la represión y los abusos en el Tíbet son cada vez más graves y agregó que el régimen chino está eliminando a los tibetanos, la cultura humana y la educación.

Tashi dijo a los tibetanos: “Soy un tibetano exiliado en un país democrático, tibetanos, en el Tíbet por favor no se rindan, los tibetanos en los países democráticos trabajaremos duro y algún día lograremos nuestro objetivo”.

Posteriormente, cerca del mediodía la manifestación se realizó frente al edificio del Banco de China en el centro de Taipéi, el único lugar que representa al Partido Comunista Chino (PCCh) en el país, estas protestas se llevan a cabo todos los años por el Día Nacional de China.

¿Taiwán corre el riesgo de convertirse en una Xinjiang del PCCh?

Muchos defensores de derechos humanos han revelado sobre el peligro que Taiwán sufriría al adherirse a la política del PCCh.

Actualmente, Taiwán vive una floreciente democracia, tras conseguir su independencia hace 70 años, pero el régimen chino continúa intimidando al país para que se una a China, bajo la fórmula de “un país, dos sistemas”. 

Desde entonces, el régimen chino ha declarado su amenaza de invasión, aumentando la presión política y militar sobre Taiwán con la intención de provocar su rendición.

Nury Turkel, el director de una agencia estadounidense que supervisa la libertad religiosa en todo el mundo, advirtió a los taiwaneses de que podrían enfrentar un destino similar al de los uigures perseguidos en la región occidental china de Xinjiang, si el PCCh logrará invadir la isla democrática.

“Hemos visto lo que el PCCh le está haciendo al pueblo uigur”, dijo Turkel, quien es un abogado y defensor de los derechos humanos uigur-estadounidense que vive en Washington, DC. 

“Sabemos lo que el régimen chino le está haciendo al pueblo de Hong Kong y lo que están dispuestos a hacerle a su propio pueblo en Shanghái en nombre de un objetivo político. Y podemos estar seguros de que los líderes chinos buscan lo mismo para Taiwán”, agregó el funcionario.

Varias investigaciones demuestran los abusos del PCCh contra la etnia uigur. 

Según testimonios de personas de la etnia uigur, fueron tratadas en las fábricas como esclavos y sufrieron las peores atrocidades contra los derechos humanos, como por ejemplo: el adoctrinamiento, la tortura, el aborto forzado, el infanticidio, la violación y la sustracción forzada de órganos a personas vivas para venderlos a la industria de órganos para trasplante.

El PCCh trasladó masivamente ciudadanos uigures desde la región occidental de Xinjiang a fábricas en todo el país para obligarlos a realizar trabajo forzado, haciéndolo parte de las cadenas de suministro de al menos 82 marcas mundiales reconocidas en los sectores de la tecnología, la indumentaria y la automoción, incluidas Apple, BMW, Gap, Huawei, Nike, Samsung, Sony y Volkswagen.

De acuerdo al último informe de la ONU publicado el 31 de agosto, China es responsable de “graves violaciones de los derechos humanos” en la provincia de Xinjiang.

Michelle Bachelet, la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, tras su visita a Xinjiang, afirmó que “las denuncias de patrones de tortura o malos tratos, incluidos los tratamientos médicos forzados y las condiciones adversas de detención, son creíbles, al igual que las denuncias de incidentes individuales de violencia sexual y de género”.

El informe demuestra que los uigures sufrieron detenciones arbitrarias “restringiéndolos y privándolos de los derechos fundamentales”, lo que puede ser considerado como “crímenes internacionales, en particular crímenes contra la humanidad”.

No obstante, la gran resistencia de Taiwán y el apoyo que el país insular logró de la comunidad internacional demuestra que las políticas de intimidación del PCCh no han funcionado y al contrario han develado aún más el autoritarismo que el régimen ejerce en la región.

Por Romina García – BLes.com

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